21 de abril de 2009

Popeye estuvo aqui

Cuando aquel dia de Diciembre de 1998 aterrizamos en el aeropuerto internacional de Luqa, unico aerodromo de Malta, lo primero que experimente fue sorpresa. Ante el ingente numero de personas que con paciencia esperaban para realizar sus tramites aduaneros, no pude menos que pensar como era posible que un pais tan pequeño atrajera a tal numero de visitantes, teniendo en cuenta ademas que estabamos en plena temporada baja. Probablemente tamaña afluencia de viajeros, evidente en los dias sucesivos en toda la isla, tuviera su origen en el Norte de Europa y sus componentes buscaran pasar el fin de año en regiones mas calidas que las de su procedencia. Algo asi, aparte de nuestro habitual afan por conocer un nuevo lugar, nos habia llevado a Diana y a mi a viajar hasta este pequeño estado mediterraneo, huyendo por unos dias del siempre gelido invierno rumano.

Mi sorpresa inicial fue en aumento durante las jornadas posteriores. Aunque el archipielago maltes esta situado en un punto estrategico del Mediterraneo, aun me cuesta creer como este grupo de islitas e islotes, que en su totalidad tienen una superficie inferior a la mitad de la isla de Menorca, ha atraido a practicamente todas las civilizaciones que en la costa mediterranea han sido. Civilizaciones que han dejado trazas de su paso por aqui de muy diversa manera, aunque quizas la mas fascinante de todas la constituya el extraño idioma maltes. Es asombroso dar una vuelta por cualquier poblacion y escuchar algo que parece italiano pero cuyos sonidos muchas veces asemejan al arabe y que contiene abundantes vocablos procedentes del griego o el ingles. El resultado es algo ininteligible pero hermoso y aunque hay expertos que lo consideran una lengua semitica, la mayoria coinciden en que se trata de un idioma inclasificable.

Los habitantes de unas islas que similan poco mas que puntos en la inmensidad del mar no podian vivir de espaldas a este y, por consiguiente, los malteses tienen una bien merecida fama como marineros. A bordo de sus barcos tradicionales, el dghajsa y su hermano mayor el luzzu, solian ganarse la vida como pescadores, hasta que ante el incremento del turismo optaron por un estilo de vida menos costoso y mas lucrativo. Esto llevo casi a la desaparicion de los coloridos dghajsas, hoy practicamente en desuso en tradicionales pueblos de pescadores como Marsaxlokk o Marsascala y que practicamente solo sobreviven como reclamo turistico. En la bahia de La Valeta son algo mas habituales y se siguen empleando como taxis acuaticos para pasar al otro lado, a las localidades conocidas como 'las tres ciudades'. Tambien aqui es comun su uso con fines turisticos, lo cual al menos asegura su supervivencia por el momento.

No se si la tradicion marinera maltesa tuvo algo que ver en la eleccion de una bahia, de nombre Anchor Bay y situada cerca de la localidad de Mellieha, al noroeste de la isla de Malta, para rodar los exteriores de la pelicula 'Popeye', dirigida por Robert Altman en 1980. A pesar de la categoria del director y de sus actores, entre los que se encontraban Robin Williams y Shelley Duvall, e incluso de su musica, compuesta por Harry Nilsson, la pelicula no tuvo el exito esperado lamentablemente. Pero las cabañas de madera construidas para representar Sweethaven, el pueblo al que el marino de los ojos saltones llega en busca de su padre, fueron respetadas y habilitadas como reclamo turistico. Y parece que la idea tuvo un exito considerable pues numerosos visitantes se acercan al lugar, con el fin de sacar unas fotos o disfrutar de alguno de los espectaculos que aqui se representan.

Debo admitir que los parques tematicos no son lo mio en absoluto. Desde siempre he sentido autentico rechazo por ellos pues la pretension de estimular la imaginacion de personas de corta edad suele esconder fines decididamente comerciales. A pesar de todo me deje convencer con facilidad para dar una vuelta por Sweethaven pues no en vano Popeye, Olivia, Bruto, Pilon, Cocoliso y el resto forman parte de mi niñez e incluso colaboraron para que aprendiera a apreciar las espinacas. No cabe duda de que el lugar es pintoresco y que hasta el mas minimo detalle fue tenido en cuenta en la construccion de las cabañas y su posterior decoracion. Y me apena que tanto Daniel como David estuvieran aun en el limbo en aquella epoca pues seguramente habrian pasado un buen rato. O quizas no, pues supongo que para ellos Popeye el marino suena a algo muy antiguo, y sin duda preferirian visitar algo mas acorde a los tiempos que corren. Como Radiador Springs, por ejemplo.
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