29 de octubre de 2009

Las generosas curvas de la hermana menor

Aunque los habitantes de Vietnam estan profundamente orgullosos de las espectaculares imagenes que pueden disfrutarse en la mundialmente famosa Bahia de Ha Long, no lo estan menos de un lugar mucho menos renombrado, de nombre Tam Coc. Literalmente Tam Coc significa 'tres cuevas' en el idioma local, pero a los vietnamitas les gusta referirse a el como 'Bahia de Ha Long seca' o 'Bahia de Ha Long en tierra', con lo que establecen una cierta comparacion con la renombrada bahia. He de decir que, cuando visitamos ambos lugares a finales de Agosto de 2009, me parecio que el paisaje de Tam Coc no desmerece en nada al bastante similar de Ha Long. Y que en ciertos aspectos, como puede ser la voluptuosidad de sus redondeadas formaciones calizas tapizadas de un verde intenso, es incluso mas relevante.

Cuando la carretera que une Hanoi y Ninh Binh se va acercando a esta ultima localidad, comienza a recortarse en el horizonte la silueta de numerosos monolitos rocosos, como si de islas en un mar seco se tratara. Aunque el color de la roca que las conforma tiende a ser grisaceo, estan cubiertas casi por completo de una tupida vegetacion, debido a la abundante pluviosidad de la zona, que les da un aspecto boscoso muy atractivo. Su composicion es mayormente caliza, lo que les confiere una gran porosidad y, tal y como es usual en las zonas del Planeta donde es abundante, la accion del agua a lo largo del tiempo provoca que parte de la roca con la que esta en contacto se disuelva, dando como resultado a la larga la aparicion de cuevas y galerias subterraneas.

Tomamos una barca en el muelle del pueblo de Van Lam, con el proposito de remontar el curso del rio Ngo Dong y llegar hasta las tres cuevas que dan nombre a la zona. Aunque el pueblo de Van Lam es tambien conocido en Vietnam por la calidad de sus bordados artesanales, no cabe duda de que sus habitantes llevan dedicandose durante generaciones a la pesca u otras actividades acuaticas. Su habilidad es tal que manejan los remos con sus pìes descalzos a la misma velocidad a la que lo hacen con las manos. Y no parece existir discriminacion de sexos en el gremio de remeros, pues las mujeres, con sus cabezas casi siempre cubiertas por esos sombreros conicos tan caracteristicos del pais, se manejan con una destreza similar a la que lo hacen sus compañeros masculinos.

Habia caido un aguacero considerable cuando nos aproximabamos a Van Lam, pero por fortuna la lluvia ceso al disponernos a subir al bote. Impulsados por dos remeros, poco a poco fuimos ascendiendo por el cauce del rio, que transcurre entre arrozales y cuya superficie suele estar flanqueada por numerosas flores de loto que emergen de sus aguas. Teniamos ante nuestros ojos algunas de las estampas mas tipicas de Vietnam: campesinos trabajando en las plantaciones, pescadores colocando sus redes o recolectores de algas con la vista puesta en las tranquilas aguas del rio. Todo fluye despacio en Tam Coc, tanto las aguas del Ngo Dong dirigiendose con calma hacia su destino final en el delta del Rio Rojo, como la vida misma de los habitantes de la zona, que parece transcurrir a un ritmo mucho mas lento que el habitual en los alrededores.

Asi llegamos hasta la primera de las tres cuevas, llamada Hang Ca y en la que el rio se abre paso unos 120 metros a traves de una impresionante mole caliza. En la gruta no se ve nada, pero se percibe un ambiente fresco y apacible, como si nadie se atreviera a quebrar alli el silencio. Poco despues se divisa la entrada de Hang Hai, segunda cueva, de unos 60 metros de longitud y con un techo mas bajo, en el que se aprecian algunas estalactitas. E inmediatamente se llega a Hang Ba, la tercera y mas corta de todas con sus 50 metros de largo, cuyo techo parece casi tocar el agua. Y, tras ella, el paisaje cambia abruptamente y parece que las formaciones rocosas se funden en una sola, junto a la que el Ngo Dong discurre encajonado desde sus origenes. Ante un espectaculo tan grandioso como este solo queda preguntarse: ¿a que espera la UNESCO para proteger Tam Coc declarando la zona Patrimonio de la Humanidad?.

27 de octubre de 2009

Piedras runicas a tutiplen

Sigtuna es una pequeña ciudad sueca situada a orillas del lago Mälaren, a poco mas de una hora en transporte publico de la capital del pais, Estocolmo. A pesar de su aspecto actual de tranquila localidad provinciana, las calles de Sigtuna muestran numerosas huellas de su brillante pasado, pues no en vano en este lugar han transcurrido los acontecimientos quizas mas importantes de la historia de Suecia. Fundada en el siglo X por un rey vikingo, se pìensa que es la villa mas antigua del pais, y durante varios siglos disfruto de largos periodos de esplendor, combinados con otros en los que fue practicamente arrasada por invasores extranjeros. De su relevancia durante el oscuro periodo medieval da fe el hecho de que en Sigtuna fueron acuñadas las primeras monedas suecas de las que se tienen constancia.

El paso del tiempo no le sento demasiado bien a la villa, que fue poco a poco marchitandose. A su vez, la vecina Estocolmo iba tomando el relevo como ciudad puntera en el pais, con lo que Sigtuna fue oscureciendose hasta quedar reducida a poco mas que una aldea no hace demasiadas decadas. De su brillo anterior solo quedaron retazos, en forma de iglesias semiderruidas o monasterios abandonados. Tuvo que ser curiosamente el turismo, tantas veces vilipendiado, el que contribuyo a que Sigtuna volviera a ver un rayo de luz. Primero con la construccion del cercano aeropuerto de Arlanda, que devolvio cierta vida a la poblacion, y mas tarde con la afluencia de viajeros, que comenzaron a llegar para interesarse por esta placida poblacion de tan larga e interesante historia.

Al contrario que la mayoria de localidades en Escandinavia, Sigtuna mantiene su estructura medieval, que practicamente no ha sido reformada con el paso de los siglos. Storagatan es la calle principal de la villa y muestra al visitante pintorescos edificios. No menos curioso es el Ayuntamiento, pequeña construccion de madera que data del siglo XVIII y se mantiene en perfecto estado. De ella se cuenta que antiguamente los borrachos que no conseguian encontrar el camino de vuelta a casa podian quedarse a dormir en su interior, usando para acceder a el una llave que se guardaba en un lugar por todos conocido. En la misma Storagatan se encuentra el Museo de Sigtuna, que alberga una interesante coleccion sobre diversos elementos historicos relacionados con la ciudad y su trascendencia en el periodo vikingo.

De las cuatro iglesias principales que llego a tener Sigtuna, la unica que se mantiene en pie por completo y sigue oficiando servicios es la llamada Mariakyrkan, edificacion gotica del siglo XIII con paredes de ladrillo. No obstante, resulta de menor interes que las tres restantes, realizadas en piedra en un periodo probablemente anterior y cuya restauracion no se ha llevado a cabo, con buen criterio en mi opinion. De St. Larskyrkan solo quedan los restos de una torre, que aun se mantiene en pie mostrando al visitante su aspecto romanico. St. Perskyrkan me recordo a algunas ruinas que habia visto en Irlanda tiempo atras y presenta un estado aceptable, siendo incluso posible acceder a su interior. St. Olavskyrkan mantiene el campanario en buen estado y formaba parte de un antiguo complejo monastico dominico.

Pero si hay algo que caracteriza a Sigtuna es la profusion de piedras runicas que pueden verse en la villa y su entorno. Tanto en el Museo, como cerca de las iglesias y otros puntos de la poblacion y alrededores, se hallan mas de un centenar de estas misteriosas piedras grabadas, lo que convierte a Sigtuna en el lugar con mayor abundancia de ellas en toda Suecia y, por tanto, en el Mundo. Los propositos para los que se erigian y labraban estos extraños monolitos eran diversos, pues servian tanto para recordar la memoria de un difunto como para rendir tributo a los reyes o a los dioses. Tambien para señalizar un territorio como perteneciente a alguien determinado o incluso para hacer publicidad de algo o alguien. En Sigtuna estuvimos pues contemplando los primeros anuncios publicitarios de la Historia, esa que se respira en cada rincon de tan bucolica localidad.

22 de octubre de 2009

Entre gente integra

La capital de Burkina Faso, cuyo nombre completo es Ouagadougou aunque los burkineses suelen referirse a ella como Ouaga, esta situada justo en el centro de este pais de Africa Occidental, que hace años era conocido como Alto Volta. Localidad de escaso interes turistico, el mayor atractivo de Ouaga para el viajero estriba en la posibilidad de entrar en contacto con sus habitantes y compartir con algunos de ellos un rato de agradable conversacion. Gente amigable como poca, los burkineses suelen ser hospitalarios y abiertos con el visitante, al que no dudan incluso en mostrarle su casa si se da la ocasion. Humildes y tranquilos, reciben siempre al forastero luciendo una franca sonrisa que ilumina sus bellos rostros de ebano.

Burkina Faso era el principio y el final de un viaje que hicimos por Africa Occidental en el verano de 2001. La denominacion de este estado significa algo asi como 'el pais de los hombres integros' en una mezcla de los idiomas locales mossi y diola, lo que podria sonar a presuntuoso para un europeo pero que a mi me resulto de lo mas apropiada. De un tamaño algo superior a la mitad de España, en Burkina conviven unas 60 etnias diferentes, diversidad enorme incluso para esta zona, en la que el compartir el territorio nacional entre diversos grupos etnicos es algo usual. Tal mezcla de culturas, cada una de ellas con sus peculiaridades, le da al pais un enorme atractivo pero, unido al hecho de una delicada situacion economica, lo hace proclive a conflictos que suelen desembocar en frecuentes golpes de estado, aunque la violencia interetnica no es habitual.

La etnia mayoritaria en Burkina son los mossi, que ocupan la parte central del pais. Sociedad jerarquizada de acuerdo a una estructura piramidal, en la que la punta de la piramide la ocuparia el padre en la unidad familiar y el rey en el conjunto de la comunidad, la cabeza visible de los mossi o Mogho Naaba tiene su residencia en Ouaga. Otros grupos etnicos importantes son los peul, cuyo territorio se extiende por el Noreste de Burkina. Los lobi, que mantienen una forma de vida muy tradicional, ocupan la parte Suroeste. Por su parte, los bobo y los diola conviven en el Noroeste, donde se encuentra la localidad de Bobo-Dioulasso, segunda en importancia del pais y capital del mismo durante el periodo colonial frances.

Siempre acompañados por nuestro guia Sanou, un burkines perteneciente a la etnia bobo, pasamos un par de dias recorriendo Ouaga al final de nuestro viaje. Aunque nativo de Bobo-Dioulasso, Sanou habia emigrado unos años atras a Ouaga ante la mayor posibilidad de encontrar un trabajo razonable. Y desde hacia poco tiempo se ganaba la vida como guia, habiendo aprendido incluso un castellano mas que aceptable. Nos llevo a visitar a parte de su familia y a algunos de sus conocidos. Incluso pasamos por casa de uno de sus mejores amigos, y asi pudimos aprender algo mas sobre la vida de una familia de clase media burkinesa y conocer a sus preciosos pequeños, uno de los cuales acababa de comenzar su andadura en esta vida.

A pesar de las dificultades idiomaticas, debidas a nuestro pesimo nivel de frances, disfrutamos enormemente con la compañia de la amable gente de Ouaga. Cuando se aproximaba la hora de partir, Sanou reunio a varios de sus amigos y familiares en un concurrido local para ofrecernos una improvisada fiesta de despedida. Alli, bien acompañados por las diferentes marcas de cerveza local, mantuvimos una animada charla e intercambiamos direcciones. Y algunos de nuestros anfitriones nos pidieron que les enviaramos algunos bienes que necesitaban y que, como es habitual en Africa Occidental, consideraban baratos y faciles de encontrar en Europa. Asi pues, al dar la mano a un cuñado de Sanou para decirle adios, me recordo que por favor no me olvidara de enviarle una crema para tratar sus hemorroides.

20 de octubre de 2009

El lugar donde reina la madera

Si hay un hecho que caracteriza el paisaje de Letonia es, sin duda, la abundancia de bosques que pueblan la mayor parte de su pequeño territorio. Casi en su totalidad se trata de bosques de coniferas, generalmente pinos, que dan a todo el conjunto un aspecto de uniformidad si exceptuamos los lugares donde el ser humano ha hecho notar su presencia. Salpican la superficie del pais diversos lagos, aunque su existencia no es tan numerosa como en alguno de los estados vecinos, y las corrientes de agua son habituales, llegando alguna de ellas a alcanzar un caudal considerable. No es de extrañar, por tanto, que el clima leton sea por lo general humedo, con abundantes precipitaciones en casi cualquier epoca del año, lo que otorga a sus arboledas un aspecto brumoso, con cierto aire de misterio.

Como es de suponer, la madera ha sido un bien basico para los habitantes de estas tierras a lo largo de los siglos, constituyendo el pilar fundamental de su economia. Con ella construian tanto sus viviendas y el mobiliario necesario en ellas, como sus lugares de culto o las pequeñas industrias con las que se ganaban el sustento, como pueden ser los molinos de viento. Era la madera vital para calentarse en invierno, mediante su combustion en estufas fabricadas en ceramica o metal. Y tambien resultaba un aliado economico importante cuando se dedicaba a la exportacion, para lo cual era transportada rio abajo hasta algun puerto de la costa del Baltico. Alli era tratada y embarcada con rumbo a algun destino lejano donde se careciera de este bien tan preciado.

Letonia ha sido siempre un pais eminentemente rural, como lo prueba el hecho de que practicamente no existen grandes ciudades, con excepcion de su capital, Riga. Situada en la desembocadura del rio Daugava, tambien conocido como Dvina Occidental, Riga es actualmente la ciudad mas poblada de los estados balticos. No obstante, practicamente la mitad de sus habitantes no tiene origen leton sino que son emigrantes rusos, que aqui se instalaron durante el periodo comunista, y sus descendientes. A pesar de los desastres arquitectonicos cometidos en el periodo que la ciudad estuvo bajo el yugo sovietico, mantiene Riga un casco historico de bastante interes, que recuerda al tiempo en que la villa formaba parte de la Liga Hanseatica y la ha llevado a ser considerada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Situado en el interior de un frondoso bosque a las afueras de Riga, el Museo Etnografico de Letonia reune una serie de edificaciones que hasta aqui fueron traidas durante la tercera decada del siglo XX. Las diferentes provincias del pais estan representadas mediante sus construcciones tradicionales, entre las que se encuentran diferentes tipos de casas de madera, que eran usadas como vivienda en el pasado por sus habitantes. Cada edificio incluye el mobiliario y diferentes tipos de utensilios empleados en la vida cotidiana, que dan idea de como era el dia a dia de los pobladores de estas frias tierras. Tambien pueden verse aqui edificios comunitarios, varias iglesias de madera y alguna que otra industria tradicional, bien sea molinos de viento o lugares donde trabajaban herreros u otros artesanos.

Sobra decir que en este museo al aire libre la madera es la reina, no solo porque es la materia prima empleada para fabricar la mayor parte de las construcciones, mobiliario, utensilios y otros objetos que aqui se exhiben, sino por ser parte integral de la espesa floresta que los rodea. La eleccion de este entorno seguramente no fue casual, sino enfocada a representar de una manera fiel la forma de vida que tenian los residentes en estas comarcas balticas hace unos siglos. No cabe duda de que se trataba de una existencia dura, pero a la vez se disfrutaba de una armonia casi perfecta con el medio ambiente de la que ahora los occidentales carecemos casi por completo. Por suerte buena parte de los bosques de coniferas de Letonia se mantienen aun en buen estado, aunque su porvenir no parece demasiado optimista. En nuestras manos esta el decidir si la madera sigue reinando en la zona en un futuro cercano.

15 de octubre de 2009

Todos los caminos llevan a Kuranda

Kuranda es una pequeña localidad australiana, situada a corta distancia de la mas conocida ciudad de Cairns, que fue fundada hace poco mas de 100 años con el fin de explotar la riqueza minera y maderera de la zona. Desprovista de interes historico y no demasiado agraciada esteticamente hablando, pasaria sin duda desapercibida sino fuera por su ubicacion en el corazon del bosque lluvioso que cubre esta parte del Noreste de Australia. Este hecho la ha convertido en un importante centro turistico, con numerosas atracciones para los visitantes, incluyendo espectaculos de danza aborigen, mercados de artesania, recintos donde contemplar diversos tipos de animales de la zona, entre los que destacan koalas, canguros y varias especies de reptiles, y una gran variedad de restaurantes y tiendas de recuerdos.

En realidad una visita a este lugar careceria por completo de sentido si no fuera por las maravillas que pueden observarse durante el trayecto hasta el. Kuranda esta perfectamente integrada en un bosque lluvioso que es probablemente el mas antiguo que queda en la Tierra. La biodiversidad es aqui tan asombrosa que se calcula que existen mas de 3000 especies diferentes de plantas, con numerosos endemismos entre ellas. Actualmente esta selva ocupa un area que representa una minima parte del continente australiano, aunque en el pasado llego a cubrirlo por completo. Diversas especies arboreas que aqui crecen se levantan varias decenas de metros sobre la superficie y se cree que algunos de sus ejemplares llegan a alcanzar miles de años de existencia. Para completar este paradisiaco panorama, raras especies de mamiferos y aves tienen su lugar de residencia en el bosque, aunque su caracter huidizo hace casi imposible el percatarse de su presencia.

Una buena opcion para llegar hasta Kuranda es dirigirse a la estacion de Freshwater, situada a las afueras de Cairns, y tomar un tren que hasta alli lleva a los visitantes. Este ferrocarril fue ingeniado a finales del siglo XIX para llevar provisiones a los mineros que trabajaban en la localidad de Herberton, ubicada algo mas arriba. Su construccion fue ardua, pues hubieron de excavarse numerosos tuneles y levantarse diversos puentes para salvar las adversidades del terreno. Con el cese de las actividades en la mina llego su ocaso, hasta que decidio usarse con fines turisticos. Durante el trayecto, que dura aproximadamente una hora y media, se aprecian excelentes vistas sobre el bosque lluvioso, asi como varias cascadas. Una de las mas conocidas es la llamada Stoney Creek, que cae junto a un famoso puente de forma casi semicircular por el que discurre la via.

El ferrocarril para en diversas ocasiones, con el fin de que los viajeros puedan contemplar los atractivos del paisaje que los rodea. Una de las paradas esta situada junto a un mirador desde el que se divisa otra cascada, aun mas espectacular, que es conocida como Barron Falls. Formada por el rio Barron en su vertiginoso camino hacia el mar, Barron Falls esta integrada en un impresionante desfiladero de igual nombre, que esta declarado Parque Nacional. Lamentablemente nuestra visita a Kuranda coincidio con la temporada seca, por lo que su flujo no era excesivo, al contrario de lo que sucede en el periodo humedo. Contribuye a la ausencia de agua en determinadas ocasiones la existencia de una presa, creada para regular el caudal que llega a una planta hidroelectrica situada aguas abajo.

Si el viaje de ida hasta Kuranda ha sido en ferrocarril, hacer la vuelta en teleferico es un modo complementario que permite disfrutar por completo del entorno. Durante un trayecto de mas de 7 kilometros y a mas de 40 metros sobre el suelo en algunos puntos, pudimos apreciar desde la cabina una perfecta vision cenital del bosque lluvioso que rodea la localidad. Existen un par de paradas intermedias, en las que un pequeño circuito ofrece la posibilidad de integrarse durante unos minutos en la exuberante vegetacion tropical, asi como avistar de nuevo Barron Falls desde un angulo diferente. Contemplar el bosque mas primitivo del Planeta desde el aire constituyo una experiencia formidable e inolvidable, que me enorgullece haber podido disfrutar a pesar de mis, en otras ocasiones, limitantes ataques de vertigo.

8 de octubre de 2009

Playas para todos los gustos

Como no podia ser de otra manera en una isla cuyos habitantes proclaman que tiene una playa para cada dia del año, las hay para todos los gustos. De arena blanca o adoptando diferentes tonalidades doradas. Pequeñas calas o interminables playas que parecen extenderse hasta el infinito. Con diferentes tipos de servicios, sea restaurantes, bares u hoteles en sus proximidades, o desprovistas de ellos por completo. Flanqueadas por bosques de palmeras que llegan casi hasta el agua o mostrando escasa vegetacion. Desiertas o atestadas de gente en ciertos periodos. Pero si hay algo de lo que todas ellas presumen es de la calidez de sus aguas, casi siempre nitidas y calmas bien pertenezcan al Oceano Atlantico, que baña la parte Norte de Antigua, o bien al Mar Caribe, que lo hace al Sur de la isla.

Dickenson Bay es seguramente la playa mas conocida de Antigua, y la enorme belleza de la bahia donde esta emplazada, al igual que su fina arena blanca la han convertido en muy codiciada para los visitantes de la isla. No es de extrañar pues que poco a poco hayan ido surgiendo numerosos resorts en sus inmediaciones, algunos de ellos pertenecientes a famosas cadenas hoteleras. Aunque dentro de lo que cabe se ha respetado bastante el entorno, los bañistas aqui suelen ser numerosos, al menos en la zona cercana a los principales hoteles, que se han apropiado de buena parte de ella. Situada en la costa atlantica, Dickenson Bay es un buen lugar para apreciar romanticas puestas de sol sobre sus casi siempre tranquilas aguas.

En la costa este de Antigua, y ocupando una pequeña bahia en forma de media luna, hecho al que debe su nombre, Half Moon Bay es sin lugar a dudas una de las playas mas bonitas de la isla. Casi siempre desierta, debido a la casi total ausencia de servicios en sus inmediaciones, su finisima arena blanca, que en ocasiones adquiere una cierta tonalidad rosada, se funde con un agua de apabullante color turquesa. Tambien abierta al Atlantico, aunque con un oleaje algo mas abundante que en la anterior, Half Moon Bay es quizas el mejor lugar para practicar el surf en Antigua. En tiempos habia aqui un resort, situado practicamente en mitad de la playa, pero hace unos años fue destruido por un huracan, como si de un designio divino se tratase.

Ya en la costa caribeña, Galleon Beach esta situada en la parte mas al Sur de Antigua. Para su fortuna, forma parte del Parque Nacional Nelson's Dockyard, por lo que el entorno que la rodea esta protegido de los especuladores. Su fina arena presenta un aspecto dorado, lo que no le quita un apice de belleza, y mas teniendo en cuenta la exuberante vegetacion que la circunda. Junto a esta playa se encuentran las llamadas Columnas de Hercules, formaciones rocosas labradas por la erosion del viento y que solo se distinguen desde el mar. No lejos de aqui, Carlisle Bay presenta un aspecto muy parecido, aunque con un mayor numero de servicios para los visitantes. Es este un buen lugar para el buceo de superficie, debido a su abundante vida marina.

Runaway Bay es una playa casi inacabable, de arena blanca y finisima, por la que tuve el placer de dar un largo y agradable paseo. Situado junto a la habitualmente colapsada Dickenson Bay, este lugar me parecio un oasis de calma, a pesar de que algun que otro resort empieza a asomar por aqui. Afortunadamente, Runaway Bay esta 'protegida' por una laguna salina colocada a su espalda y que no deja practicamente espacio para construir entre ella y la arena de la playa. Hecho este que la convierte en un lugar tan tranquilo que hasta es posible ver a grupos de caballos disfrutando placidamente de un relajado baño en sus templadas aguas. Confiemos en que siga siendo asi durante mucho tiempo.

6 de octubre de 2009

Un hechizo solido y duradero

Aunque etimologicamente su nombre no tiene nada que ver con lo que en castellano sugiere, la ciudad de Brujas suele embrujar a los viajeros debido a su cautivadora belleza. Su nombre en realidad significa 'puentes' en idioma flamenco, mayoritario en esta localidad belga, y no se a que se debe esa denominacion metaforica que le fue asignada en la lengua española. Pero he de reconocer que me resulto realmente apropiada la primera vez que estuve en la mencionada poblacion flamenca, al comienzo de la primavera de 1992. A pesar de que el dia era algo gris, tal y como suele ser habitual en esas latitudes, quede fascinado por la hermosura de este lugar, uno de los muchos que en Europa son conocidos con el apelativo de 'Venecia del Norte' debido a los numerosos canales que lo surcan.

Tal y como es habitual en las poblaciones de su entorno, Brujas fue desarrollandose a partir de una plaza central, conocida como Plaza del Mercado. Constituia esta el centro neuralgico de la vida cotidiana en la ciudad durante la Edad Media, en la que Brujas llego a alcanzar una prosperidad importante. A pesar de algunas vicisitudes, buena parte de sus edificos se han mantenido en su estado original, con sus caracteristicas fachadas de aspecto triangular decoradas con vivos colores. En el centro de la plaza se encuentra una estatua dedicada a Jan Breydel y Pieter de Coninck, que lideraron una revuelta contra los franceses en el siglo XIV y son considerados unos autenticos heroes en la ciudad. Tambien esta alli el famoso campanario, torre de observacion construida en el siglo XII y que, con sus 83 metros de altura, se distingue desde casi cualquier punto de Brujas y es su simbolo mas representativo.

La arquitectura religiosa tambien esta bien representada aqui, bien sea a traves de la Catedral de San Salvador, de origen romanico aunque bastante renovada posteriormente. O bien mediante la mas conocida Iglesia de Nuestra Señora, cuya torre constituye el punto culminante de Brujas con sus mas de 120 metros, y que guarda una Madonna obra de Miguel Angel. Es de destacar tambien el Begijnhof Ten Wijngaerde, recinto compuesto por un patio central, rodeado de pequeñas viviendas que constituian la morada de una comunidad monastica en la Edad Media. Formaban la comunidad grupos de mujeres laicas, que se reunian para ejercer una vida religiosa, tal y como si de monjas se tratara. La causa que las impulsaba a ello era la sobrepoblacion femenina que habia entonces, al ser los hombres frecuentes victimas de conflictos tales como las guerras, tan habituales en la epoca.

Cuando la muchedumbre que habitualmente se aglomera en el pequeño casco historico de Brujas empieza a resultar agobiante, resulta muy conveniente darse unos minutos de respiro dirigiendose hacia la Gentpoort, una de las cuatro puertas de acceso a la ciudad que aun se conserva. Asi llamada porque aqui comenzaba el camino que llevaba a Gante, en la actualidad basta con cruzarla para encontrar un remanso de paz en sus inmediaciones. Alejado del turismo de masas, es el lugar ideal para relajarse un rato y, si se quiere disfrutar de un ambiente mas bucolico aun, sobre un promontorio cercano se divisa la figura de un puñado de molinos de viento, alguno de los cuales esta aun en funcionamiento. De aspecto similar al de sus vecinos holandeses, el mas antiguo de ellos data del siglo XVIII.

Haciendo honor a su nombre, el centro historico de Brujas presume de mas de 50 puentes, que salvan una intrincada red de canales. Compuestos por uno o varios arcos, de diferentes formas e incluso colores, medievales o modernos, la mayoria de ellos estan rodeados de un aura romantica, acentuada aun mas si cabe por el aspecto gris plomizo que frecuentemente presenta el cielo de la ciudad. A la que no le falta un cierto aire de misterio, que la hace parecer aun mas fascinante a la caida de la tarde. Es entonces cuando Brujas muestra toda su capacidad de encantamiento, ese que hechiza a todo visitante que hasta ella se acerca y le hace desear que el momento en el que de nuevo pueda admirar su arrebatadora belleza no este muy lejano.

1 de octubre de 2009

Filigrana en piedra

Banteay Srei, denominacion que en el idioma khmer significa 'ciudadela de la belleza', es uno de los muchos templos que conforman el complejo de Angkor, localizado al Noroeste de Camboya. Debido a sus reducidas dimensiones y al hecho de que esta algo alejado de las principales construcciones del complejo, probablemente pasaria desapercibido para la mayoria de los visitantes si no fuera por la excelsa calidad de sus relieves, que lo convierten en una pieza unica dentro de la siempre exquisita arquitectura khmer. Aunque inicialmente no esperaba demasiado de este pequeño templo, los encendidos elogios de algunos viajeros expertos me convencieron de que no debia dejar de visitar este lugar bajo ningun concepto, asi que hacia alli nos dirigimos un caluroso dia de Septiembre de 2009.

Levantado en el siglo X y, por tanto, uno de los templos mas antiguos en el complejo de Angkor, Banteay Srei se distingue por la caracteristica tonalidad anaranjada de la roca arenisca empleada para su construccion, procedente de la cercana montaña Koulen. A diferencia de la mayoria de los santuarios principales de su entorno, su edificacion no fue encargada por ningun monarca khmer sino por un cortesano llamado Yajnavaraha, que probablemente ejercia el oficio de medico para el rey Rajendravarman II. Parece ser que el templo estaba situado dentro de una ciudad llamada Isvarapura, poblacion de la que no existen evidencias en nuestros dias. Desde el templo se accedia a la villa por una gopura que aun se conserva. Actualmente Banteay Srei esta perfectamente integrado en un atractivo entorno selvatico.

El templo estaba fundamentalmente dedicado a la divinidad hindu Shiva, aunque parece que una parte fue creada en honor de Vishnu, otra de las deidades mayores en esta creencia. Estaba rodeado por un foso y su estructura sigue el modelo de los templos khmer, con un santuario central en el que se guardaba la imagen de la divinidad principal, rodeado a su vez de varios recintos concentricos. No esta del todo claro como el hinduismo llego hasta estas relativamente lejanas tierras, aunque parece ser que fue traido por mercaderes venidos de la India, que hasta aqui llegaban en viajes de negocios. Se cree que los monarcas khmer los consideraban exitosos comerciantes, y llegaron a la conclusion de que si adoptaban sus creencias el exito llegaria a su pueblo tambien. Asi pues tanto Shiva como Brahma y Vishnu fueron poco a poco desplazando a las tradicionales deidades khmer.

Los grabados que pueden verse en Banteay Srei son tan perfectos que parecen obra de un orfebre mas que de un escultor. Escenas extraidas de los principales libros epicos hindues, como el Ramayana o el Mahabharata pueden contemplarse en sus paredes, en los dinteles situados sobre las gopuras o en sus timpanos. Esbeltas devatas, o deidades menores de aspecto femenino. Feroces dvarapalas, figura que representa a un guardian del templo, de aspecto siempre fiero. Poderosos kalas, especie de monstruos que simbolizan el paso del tiempo. Hermosas bailarinas o apsaras, como la exquisita Tilottama, creada por el mismisimo Brahma a partir de las mas finas semillas y por cuyos favores lucharon con denuedo los principes asuras Sunda y Upasunda, hasta llegar a causarse mutuamente la muerte.

Tambien esta representado Indra, rey de los dioses, montado sobre Airavata, su elefante blanco de varias cabezas. No faltan grabados dedicados a Vishnu ni, por supuesto, a Shiva, mostrado frecuentemente en la cima del monte Kailāśā en estado de perpetua meditacion y junto a su amante Uma. Los motivos que muestran los intrincados relieves que decoran Banteay Srei son pues de muy variado origen. Aunque todos comparten un denominador comun que es, aparte de su elegancia, esa exquisita delicadeza con la que fueron tallados. Quizas por eso se cuenta que, a diferencia de las imagenes que se muestran en el resto de templos que componen el complejo de Angkor, los grabados de la 'ciudadela de la belleza' fueron obra de unas suaves manos de mujer.
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