
Entre las mas de 150 islas que componen Seychelles, Praslin es la segunda en extension, aunque con su superficie, de menos de 40 kilometros cuadrados, seria considerada poco mas que un islote en practicamente cualquier otra zona del Planeta. Para hacerse una idea de lo que este tamaño representa, basta con tener en cuenta que equivale a la mitad de la pequeña isla balear de Formentera, y que la superficie total de la diminuta isla canaria Graciosa es de similares dimensiones. Pero a pesar de su escasa extension, Praslin puede vanagloriarse de un evidente atractivo para el visitante, debido tanto a la vegetacion tropical que la cubre casi por completo como a sus playas, que no desmerecen a las muy renombradas de la cercana isla de La Digue. Atractivo al que contribuye ese ritmo de vida pausado que solo se disfruta en lugares desconectados casi por completo del mundo exterior, como es su caso.

Presume tambien Praslin de un lugar casi unico en su genero, el valle situado en el centro de la isla al que los lugareños conocen como Vallée de Mai en el dialecto creole local, que muestra influencias tanto de la lengua inglesa como de la francesa. A primera vista, Vallée de Mai presenta el aspecto de ser un bosque de palmeras mas, pero si se profundiza un poco aparecen detalles que lo hacen singular y que llevaron hace unos años a la UNESCO a incluirlo en su lista de lugares Patrimonio de la Humanidad. Una caracteristica importante de este espacio protegido es su antigüedad, pues se ha demostrado que ya existia hace millones de años, cuando Seychelles formaba parte del conjunto conocido como Gondwana y, por tanto, su territorio estaba todavia unido al continente africano. Una vez desgajado el Gondwana en numerosos pedazos, el que acabo constituyendo la actual isla de Praslin experimento un aislamiento que, con el paso del tiempo, dio lugar a numerosas especies exclusivas.

No hay duda de que esta incomunicacion contribuyo enormemente a que Vallée de Mai haya podido llegar hasta nuestros dias en un magnifico estado de conservacion, y que sea hogar de hasta seis tipos de palmeras que solo pueden encontrarse en este lugar. De la misma manera, tambien hay algunas especies animales que solo aqui habitan. Es el caso del enigmatico loro negro de Seychelles, cuya poblacion mundial se limita a unos pocos centenares de ejemplares. Su apariencia puede intuirse en Vallée de Mai, pues su huidizo caracter y la espesura del lugar, donde el follaje permite el paso de apenas unos pocos rayos de luz, hace dificil verlos. Aunque su presencia se antoja siempre cercana, pues los sonidos que emiten este y otros pajaros, como el bulbul, son el unico complemento sonoro a un silencio que se extiende majestuoso por el valle y que parece que puede escucharse en si mismo.

De entre las palmeras endemicas de Vallée de Mai, la mas estimada es la que produce un fruto conocido como coco de mar. En realidad esta palmera no es exclusiva por completo del valle, pues tambien nace espontaneamente en el vecino islote de Curieuse, una especie de copia de Praslin en escala de 1:20. Hace años se creia que el mencionado arbol tambien crecia en Maldivas, pero con el tiempo se demostro que sus frutos eran transportados desde Seychelles por las corrientes oceanicas y germinaban alli al encontrar un terreno favorable. De hecho, se pensaba que un arbol que vivia en el fondo del mar era quien producia este coco de asombroso tamaño, lo que dio lugar al nombre con el que es conocido en la actualidad. Hay que tener en cuenta que la distancia entre Seychelles y Maldivas es superior a los 2000 kilometros, lo que da idea del largo viaje emprendido por las semillas y de su fortaleza para resistir en condiciones tan duras.

Con un peso que puede llegar a alcanzar los veinte kilos y un tamaño descomunal, el coco de mar es la semilla mas grande que existe. Al igual que la vida en Vallée de Mai su existencia transcurre despacio, pues tarda unos siete años en germinar, y se calcula que la palmera que lo produce puede llegar a vivir unos 400 años. La naturaleza le ha concedido un sensual aspecto, lo que tiempo atras llevo a los isleños a creer que estaba dotado de potentes poderes afrodisiacos. No es de extrañar pues que hace unos siglos los marineros que, tras meses de penurias en su dura y solitaria travesia, los veian surgir de entre las procelosas aguas del Indico pensaran que se trataba de incorporeas nalgas procedentes de misteriosas feminas que habitaban en las profundidades marinas.
2 comentarios:
Como siempre un estupendo relato.
Un saludo
Muchas gracias, Javier. Me alegra que te guste.
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