16 de febrero de 2010

'Amsterdam del Sur'

¿Quizas 'San Petersburgo transalpina'? ¿'Brujas meridional'? ¿O 'Estocolmo mediterraneo'? Para referirse a casi cualquier ciudad, particularmente si esta situada en el Norte de Europa, en la que el agua y la historia jueguen un rol predominante, suele recurrirse al manido topico de denominarla ‘Venecia del Norte’, como si la atipica localidad veneciana fuera el espejo en el que toda villa surcada por canales hubiera de mirarse. Aunque, en contra de lo que afirma un viejo dicho, las comparaciones no son casi nunca odiosas, al menos cuando existe cierta similitud entre el ente comparable y el comparado, ese papel referente que se suele asignar a Venecia me resulta en cierto modo injusto, tanto para ella misma como para quienes son escrutadas casi con lupa a la busca de puntos en comun con la capital del Veneto.

Es evidente que Venecia puede presumir tanto de su insolito emplazamiento como de una larga historia. Curiosamente, se cree que el lugar en el que se establecio la ciudad fue encontrado por casualidad, a resultas de los ataques que sufrieron los habitantes de poblaciones cercanas por parte de hordas provenientes, precisamente, del Norte de Europa. Acosados por los invasores, encontraron refugio en unas pequeñas islas del Adriatico, donde consiguieron pasar desapercibidos para el enemigo, que continuo su avance hacia el Sur. Fue este el germen de una comunidad que, con el paso de los siglos, mantuvo un aislamiento importante, lo que la llevo a gozar de una considerable autonomia con respecto a otros pueblos radicados en la zona.

Poco a poco la ciudad alcanzo un grado de desarrollo tan considerable que la supremacia de la que desde el siglo IX se denomino Republica de Venecia fue extendiendose por buena parte del Mediterraneo. Como suele ser habitual poder y dinero van de la mano y numerosos artistas, fundamentalmente pintores aunque tambien arquitectos y musicos, comenzaron a sentirse atraidos por este lugar, al que fueron consagrando sus obras. Suntuosos palacios surgieron por todas partes y, junto a no menos majestuosas iglesias, dieron forma a una villa dispuesta a invertir en arte y cultura todos los beneficios obtenidos gracias a su pujanza mercantil. Sin olvidar la habilidad negociadora de sus dirigentes, capaces de aliarse tanto con Dios como con el diablo, representados por la Santa Sede y el ejercito otomano en el papel que el lector quiera asignarles a cada uno de ellos.

Se dice que Napoleon denomino a la Plaza de San Marcos ‘el salon mas bello de Europa’, y probablemente tenia buenos motivos para pensar asi en aquella epoca. Esta plaza es el unico lugar de Venecia que puede considerarse como tal, tanto por sus dimensiones como por la presencia en ella de los edificios mas impactantes de la villa. La Basilica de San Marcos es un templo catolico tan atipico como la misma ciudad, debido a su atractivo aspecto de iglesia bizantina. Este hecho no es de extrañar si se tiene en cuenta que fue destruida por un incendio a finales del siglo X, y para su reconstruccion se empleo a arquitectos provenientes de Constantinopla. Separado de ella se halla su campanario, el famoso Campanile, de apariencia bastante diferente y que era usado tanto para llamar a los fieles al culto como de torre de vigilancia. La terna la completa el Palacio Ducal, impresionante construccion gotica que servia de sede al gobierno veneciano.

Fue precisamente Napoleon quien termino con la independencia de la Republica de Venecia casi mil años despues de su creacion. Aunque la decadencia habia comenzado ya algunos siglos atras, fue acentuandose desde entonces hasta llegar a un punto casi de no retorno en nuestros dias. Venecia agoniza acosada tanto por la subida del nivel del agua, que tanto afecta a su inestable equilibrio, como por plagas de roedores y palomas que hacen dificil la vida a sus moradores. La desbandada de estos comenzo hace tiempo, alarmados ademas por los malos olores y los precios desorbitados, que los llevan a vender sus casas y trasladarse a tierra firme. Hordas de turistas ejercen el papel de los barbaros del Norte, invadiendo la ciudad y dejandola al borde de convertirse en un enorme parque tematico, al copar todos los servicios de la misma ante la escasez de habitantes. Y, por si esto no fuera suficiente, la vieja Venecia ya ni siquiera puede presumir de ser la villa con mayor numero de puentes en su interior: hasta una de esas segundonas ‘Venecias del Norte’, la germana Hamburgo, la supera con claridad en ese aspecto.

2 comentarios:

Elisabet dijo...

Qué bonito, me encantaría poder visitarla!

Un saludo,
Elisabet

fmanega dijo...

Seguro que la visitas algun dia, Elisabet.

Mucha suerte.

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