14 de diciembre de 2010

El gran lago salado

Dentro de la larga lista de lugares que soñaba visitar de niño el Mar Caspio ocupaba un sitio preferencial. Aunque no ejercia sobre mi imaginacion infantil la fascinacion absoluta que me causaba el relativamente cercano Mar Muerto, me sorprendia sobremanera el hecho de que pudiera existir un lago de tamaño superior al de las por aquel entonces dos Alemanias juntas. Porque, a pesar de su equivoco nombre, yo estaba convencido de que aquella enorme acumulacion de agua salada, alimentada por el intenso caudal del rio mas largo de Europa, el Volga, solo podia ser un lago. ¿Cómo iba a ser un mar, si su contorno estaba cerrado por completo y carecia de comunicación alguna con un oceano u otro mar de tamaño superior al suyo?.

Para hacerse una idea del masivo tamaño del Caspio, basta el dato de que su superficie concentra casi la mitad del conjunto de aguas interiores que existen en todo el Planeta Tierra. No es de extrañar, por tanto, que las civilizaciones que fueron proliferando en sus orillas a lo largo de los siglos lo consideraran practicamente un oceano. Es esta la razon por la que todas las lenguas que se hablan en sus alrededores se refieran a este lago monstruoso con el apelativo de mar, pues este es el papel que tradicionalmente desempeño para los pueblos que alli se establecieron. Curiosamente, la denominacion con la que es conocido en Occidente proviene del nombre hindu Kasyapa, que dio origen al termino Caspi, con el que se designaba a una tribu que habitaba en su ribera.

Aunque sus habitantes mas conocidos son esos esturiones cuyas huevas tan apreciadas los han puesto al borde de la extincion, como todo buen lago que se precie el Caspio presume tambien de monstruo. Y es que en plena Guerra Fria los servicios secretos estadounidenses detectaron un extraño aparato de grandes dimensiones surcando sus aguas, al que pronto empezaron a referirse como monstruo del Mar Caspio. En realidad se trataba de un ekranoplano, mezcla entre avion y hovercraft que los sovieticos producian con fines militares. Su enorme tamaño y la velocidad que alcanzaba les servian de gran ayuda para trasladar sus tropas de un sitio a otro de manera rapida y eficiente. Pero su final no fue del todo feliz, pues parece ser que el monstruo del Mar Caspio termino estrellandose sobre la superficie del lago, en un episodio rodeado del oscurantismo habitual en la epoca.

Situado en una zona de recursos naturales casi inagotables, la obtencion de petroleo y gas natural en sus margenes se ha incrementado considerablemente en los ultimos tiempos, amenazando el valioso ecosistema que lo habita debido al correspondiente empeoramiento en la calidad del agua. Es previsible que la produccion de hidrocarburos siga creciendo, lo que pondra en peligro a numerosas especies endemicas que alli tienen su habitat. Entre ellas destaca la foca del Caspio, uno de los pocos pinnipedos que no vive en aguas abiertas. Los cientificos consideran a esta familia una evolucion de focas primitivas que quedaron aisladas en este lugar cuando se separo del mar al que estaba unido, hecho que se estima sucedio hace mas de cinco millones de años.

No podia imaginar en aquellos tiempos infantiles que veria el Mar Caspio por primera vez en un pais de nueva creacion, cuyos habitantes ni en sueños podian pensar entonces que algun dia vivirian en un estado independiente. Pero eso fue lo que ocurrio años despues, cuando nuestros caminos se cruzaron en Baku, la hermosa capital de Azerbaiyan. Aunque en un primer momento mi comunicacion con el fue unicamente visual, un par de dias mas tarde, en esa peninsula de Absheron que se adentra en sus aguas como si fuera una daga penetrando el cuerpo del enemigo, no pude evitar acercar un poco del transparente fluido a mis labios. Y su sabor, apenas levemente salado, acabo de convencerme de que aquella pradera azul que se extendia ante mis ojos hasta el infinito no era el mar, sino simplemente un lago con la inocente ilusion de emularlo.
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