El fin de semana prometia de lo lindo. Tanto que, para que me diera tiempo a llevar a cabo todos mis planes, solicite un dia libre en el trabajo con la intencion de alargarlo un poco. Habia llegado a Barcelona a muy ultima hora del dia anterior, tras un trayecto en AVE desde Madrid que se me hizo muy corto. Esa misma mañana la pase visitando la agradable ciudad de Gerona donde, tras disfrutar de sus multiples encantos, estuve compartiendo mesa, mantel y una animada charla con Noelia y Xose, ya viejos amigos aunque nos hubieramos visto tan solo una vez con anterioridad. Y ahora, a media tarde del dia de San Jorge, luchando contra la marea humana que atestaba Las Ramblas como un salmon contra la corriente, me dirigia a la busqueda de un Jorge muy especial.
No es facil describir en pocas lineas lo que Jorge Sanchez representa para los viajeros independientes en general. Muy pocos elegidos conocen todos los rincones del Planeta como el, y casi ninguno mantiene su actitud humilde y en todo punto respetuosa con el destino visitado. En la ardua tarea de encontrarlo entre la multitud que abarrotaba Las Ramblas me acompañaba Sele, viajero emprendedor y enormemente entusiasta donde los haya. Junto a el, su encantadora novia Rebeca y algunos jovenes seguidores de su blog, ya toda una referencia entre las paginas de viajes en Internet. Cuando por fin localizamos el tenderete desde el que ofrecia los libros (tambien disponibles a traves de su güeb Jorge Sanchez, viajero) en los que cuenta sus multiples experiencias viajeras, Jorge nos reconocio de inmediato.
Visitante habitual de El Rincon de Sele y ocasional de este blog, rapidamente empezo a deleitarnos con diversas experiencias vividas en los mas reconditos lugares. Durante unas dos horas tanto Sele como yo lo acribillamos a preguntas, que respondia con una sonrisa y todo tipo de detalles. Por si fuera poco, comenzo a regalarnos esos libros que vendia a todos los del grupo, con el fin de hacernos participes de esa pulsion vital que lo pone en movimiento. Y que pronto lo llevara a otros lugares a los que es casi imposible acceder, como la isla Midway. O tras la huella de exploradores españoles semidesconocidos, como hizo tiempo atras con Alvaro de Mendaña y planea con otros como Bernardo de Galvez, a quien debe su nombre la ciudad de Galveston.Las fotos 4 y 5 que acompañan a este relato han sido amablemente cedidas por Sele (pueden verse otras del fin de semana en El Rincon de Sele), excelente persona y gran amigo. Y, por supuesto, viajero de pro.














