De entre las muchas calles que me he pateado a lo largo de mi vida, si hay una a la que tengo cariño y con la que me unen vinculos indisolubles, esa es sin duda la Gran Via madrileña. Durante mis largos años de estancia en Madrid nunca residi en ella, ni tan siquiera en sus inmediaciones, pero son innumerables las veces que hacia alli me encamine para sentir su ritmo, frecuentemente endiablado pero siempre calido. Y no creo que haya habido ni una sola de las ocasiones en las que estuve de visita en la capital española que hacia ella no me dirigiera para saludarla, como suele hacerse con esa vieja amiga cuyo camino hace tiempo que dejo de ser paralelo al tuyo, pero cuya sola presencia hace aflorar en tu imaginacion hermosos recuerdos de tiempos pasados.
En mis tiempos de estudiante universitario casi cada viernes seguia un extraño ritual, mediante el cual liberaba mi mente de las tensiones de la semana, preparandola para los dias libres que se aproximaban. Sin rumbo determinado llegaba hasta la plaza de España cuando la tarde estaba a punto de caer, y desde alli invariablemente dirigia mis pasos hasta el comienzo, que en realidad es el final, de la Gran Via. El segmento que lleva desde aqui hasta la plaza del Callao se considera el ultimo de los tres tramos que componen la avenida, y su traza es de una subida continua y pronunciada, reducto de lo que debio ser una colina en tiempos remotos. En esta zona aun existian por entonces muchos de los cines que esta calle llego a albergar, que en la actualidad han quedado reducidos al minimo, siendo sustituidos algunos de ellos por teatros donde se celebran espectaculos musicales.
El tramo intermedio de la Gran Via, que transcurre entre la plaza del Callao y la conocida como red de San Luis, especie de plaza asi llamada como referencia a la red usada para señalizar el mercado que alli se celebraba siglos atras, suponia un cierto respiro para mis piernas, pues su recorrido es practicamente llano. Se encuentran aqui algunos de los edificios mas significativos de la ciudad, como el de Telefonica, que cuando se construyo, hace mas de 80 años, era el mas alto de Europa. Delimitando este segmento y el anterior puede verse otra construccion emblematica, el Edificio Carrion, mas conocido como Edificio Capitol por el cine que albergaban sus bajos. Famoso por el letrero luminoso de neon que anuncia la marca de bebida Schweppes desde su parte superior, ha llegado a aparecer en varias peliculas.
Desde la red de San Luis, continuaba mi camino relajadamente por el considerado tramo inicial de la avenida, que baja hacia su punto de partida en la calle de Alcala. Esta parte contiene los edificios mas artisticos de la Gran Via, muchos de ellos con un aspecto inequivocamente barroco. Destaca el famoso Edificio Metropolis, de aspecto inequivocamente frances, no en vano sus arquitectos tenian esta nacionalidad, y situado justamente en la esquina entre ambas arterias. Es este el segmento mas tranquilo de la calle, y suele presentar un numero muy inferior de viandantes respecto a los anteriores. Y en el se encuentra la unica iglesia que existe en la Gran Via, el Oratorio del Caballero de Gracia, aunque en realidad lo unico que se aprecia de ella es el abside, que aparece rodeado por un arco.
Liberado ya mi espiritu de la ansiedad provocada por mis obligaciones cotidianas, me acercaba a tomar algo en alguno de los muchos locales situados en los alrededores. Y es que esta mitica calle siempre ha estado ligada a actividades de ocio para los habitantes de Madrid. A lo largo de su historia la Gran Via ha tenido numerosas denominaciones, entre las que destacan Avenida de Rusia, en tiempos de la Guerra Civil, y Avenida de Jose Antonio, durante el franquismo. Con la instauracion de la democracia se decidio acertadamente despojarla de un nombre concreto, dejandole simplemente el calificativo con el que los madrileños la conocian desde el principio debido a su anchura, considerable para la epoca. Grande tambien en mi corazon, valga este homenaje a una via legendaria, que acaba de vivir su primer centenario en este 2010 ya casi moribundo.Que esas luces navideñas que ya iluminan la Gran Via madrileña sean presagio de una Feliz Navidad para todos los que leeis fmanega por el Mundo. Y que los hados os sean propicios y os procuren ver vuestras ilusiones viajeras cumplidas en esta nueva decada que muy pronto vera la luz.










