
Pocos lugares pueden presumir de un nombre tan adecuado como la localidad lusa de Penha Garcia. Situada en la base de un promontorio granitico, sus viviendas se esparcen de forma un tanto irregular por la ladera, siempre bajo la atenta vigilancia de la fortaleza de aspecto casi inexpugnable que corona su cima. La segunda parte de su denominacion la debe a Dom Garcia, alcaide del castillo en el oscuro periodo medieval y personaje mas ilustre de la villa. Durante esa epoca Penha Garcia tuvo un papel preponderante en la vigilancia de las fronteras portuguesas, ante la amenaza constante del enemigo castellano.

Al igual que localidades vecinas como Monsanto, Penha Garcia estuvo ya poblada desde la Prehistoria, como lo demuestran numerosos restos alli encontrados. Pero fue Dom Sancho I, uno de los monarcas primigenios de Portugal, quien decidio establecer alli un castillo, tal y como hizo en diversos otros lugares de su territorio. No en vano este rey es conocido por los lusos con el sobrenombre de El Poblador, y la causa no es la veintena de hijos que tuvo con varias mujeres sino los esfuerzos que hizo por repoblar su reino, con el fin de facilitar su proteccion ante agresiones externas. Tras su muerte Penha Garcia paso por las manos de al menos tres ordenes militares diferentes, antes de volver de nuevo a manos reales ya en el siglo XVI.

Suele ser habitual en poblaciones fundadas con fines defensivos el que su protagonismo se vaya difuminando poco a poco una vez que la amenaza se ha mitigado o ha desaparecido por completo. De esta manera la importancia de Penha Gracia fue decreciendo con el paso de los siglos hasta llegar a convertirse en la pequeña poblacion que conocemos hoy, a pesar de contar con unos ciudadanos entusiastas en la defensa de su patrimonio. Acervo que no es escaso ni carente de interes, pues aparte de los restos de la mencionada fortaleza destacan en la villa su iglesia, que guarda una valiosa imagen medieval de la Virgen, y una antigua picota o
pelourinho, ademas de numerosas muestras de arquitectura popular.

Todo el municipio de Penha Garcia esta inserto en el Geoparque Naturtejo de la Meseta Meridional, espacio protegido y miembro de la Red de Geoparques de la UNESCO. Hace varios cientos de millones de años toda esta zona estuvo cubierta por las aguas marinas, hecho del que queda constancia en forma de abundantes fosiles. Con el fin de que el visitante pueda apreciarlos en su entorno, desde la aldea parte la llamada Ruta de los Fosiles, que discurre por el espectacular cañon que el rio Pônsul ha ido excavando lentamente a lo largo del tiempo, muy renombrado entre los portugueses aficionados a la escalada. Destacan tambien en la ruta los tradicionales molinos de agua, algunos aun en perfecto estado de funcionamiento.

Cuenta la leyenda que Dom Garcia andaba en amorios con una hermosa muchacha llamada Dona Branca, hija del gobernador de la cercana poblacion de Monsanto. Convencido de lo imposible de aquel amor, debido a la falta de aprobacion por parte del progenitor de la joven, el alcaide decidio raptar a la chica en un arrebato. Juntos huyeron por aquellas sierras, siempre perseguidos por los hombres del gobernador, hasta que no pudieron esconderse por mas tiempo y fueron capturados por estos. A Dom Garcia le esperaba una muerte segura, pero los sollozos de Dona Branca ablandaron el corazon de su padre, que conmuto la pena capital por la mutilacion del brazo izquierdo del alcaide, entregado voluntariamente como prenda para la justicia. Dicen en Penha Garcia que algunas noches se escuchan los lamentos del mutilado, y en los adarves del castillo se vislumbra su fantasmal figura clamando por su amor perdido.
2 comentarios:
Está visto que en cualquier historia de amor y desamor que se precie, quien se lía con la hija del gobernador o del rey siempre acaba muerto o sale mal parado.
Bromas aparte, interesante información de un lugar completamente desconocido para mí... hasta ahora.
Un abrazo
Creo que esta zona del Alentejo portugues os gustaria, Maria Teresa. Por supuesto, si algun dia decidis ir no te olvides de avisarme, me encantara haceros de cicerone.
Tienes razon en que tradicionalmente los nobles no coinciden con las elecciones de sus hijas. Bueno, en realidad no solo los nobles. Supongo que las ideas cambian mucho de una generacion a otra. Y aunque yo no tengo hijas, espero no resultar demasiado anticuado para mis nenes cuando crezcan, aunque me temo que sera asi. Mira que si mis hijos me tachan de antiguo porque me gusta la musica punk...
Un abrazo.
Publicar un comentario en la entrada