31 de enero de 2011

Ne me quitte pas

Seria dificil entender la existencia de la historica villa de Hội An sin la presencia del rio Thu Bồn, junto a cuyo estuario se encuentra situada. La ciudad fue fundada precisamente en ese lugar debido a su posicion estrategica en las rutas comerciales de la zona y, con tal proposito, alli fueron estableciendose ya en el siglo XVI mercaderes extranjeros procedentes de paises vecinos como China o Japon y hasta de las lejanas India u Holanda. El hecho de que su puerto estuviese resguardado por diversas islas en el delta del rio le servia de proteccion, dando a la vez via libre al transporte de mercancias tanto hacia el mar como hacia el interior del continente. Ello hizo de Hội An un lugar tan atractivo que los japoneses lo consideraban el corazon de Asia.

Tan intenso trasiego comercial declino rapidamente unos siglos mas tarde y el trafico de mercancias por el rio se redujo considerablemente, pero esto no resta importancia al Thu Bồn en la actividad diaria de Hội An en la actualidad. Numerosos habitantes de las islas que la rodean se desplazan cada dia hasta la villa para realizar sus tareas cotidianas y su medio de transporte preferido, a veces el unico, son los ferrys de diversos tamaños que circulan por sus aguas. Tambien es de destacar la actividad pesquera que se lleva a cabo en el rio, para la que frecuentemente se usan redes de buen tamaño y que proporciona productos en los que se basa la gastronomia de la ciudad, considerada la cuna culinaria de Vietnam.

Decididos a disfrutar de tales placeres nos dirigimos hacia el Cafe des Amis, situado justo al borde del Thu Bồn, a pesar de que las intensas lluvias de los ultimos dias amenazaban con desbordar su curso. Algunas zonas de la ciudad comenzaban ya a anegarse, aunque junto al restaurante la situacion aparentaba tranquila e incluso diversos tenderetes se mantenian abiertos bajo la lluvia a la espera de compradores. Pudimos acceder sin problemas al local, en el que eramos los unicos clientes a aquella hora temprana. Nos recibio el inefable señor Kim, propietario del establecimiento y un autentico showman, que gusta de contar a sus invitados numerosas anecdotas sobre su vida sin dejar de bromear ni un instante.

El Cafe des Amis desprende cierto aire kitsch que me resulto muy atractivo. Preside el salon una foto de Jacques Brel, Leo Ferré y Georges Brassens cenando en el local, cuyo aspecto no parece haber variado mucho desde aquellos maravillosos años en que la chanson triunfaba por doquier. No existe carta en el restaurante, el cliente ha de elegir entre un menu vegetariano, otro de carne o uno de pescado y marisco. Nos decidimos por este ultimo y, aunque la comida es mejorable, la relacion calidad-precio es adecuada y el ambiente agradable. Disponiamos ademas de una buena vista sobre la orilla del Thu Bồn, donde el nivel del agua parecia seguir creciendo sin prisa pero sin pausa. A mitad de la comida la situacion parecia controlada, aunque algunos chiringuitos comenzaban a cerrar.

La sintonia entre el rio y los habitantes de Hội An resulta casi perfecta. Parecen estos tan habituados a que el Thu Bồn se desborde, que no muestran el mas minimo atisbo de sorpresa aunque el nivel del agua llegue hasta sus rodillas. Acostumbrados a los poderosos tifones tan frecuentes en la zona, el hecho de que practicamente toda la ciudad se inunde no les intimida en absoluto. No era este mi caso, especialmente al comprobar que el agua comenzaba a traspasar el umbral del Cafe des Amis. El señor Kim parecia haber desaparecido y, cuando su hijo hizo un ademan de abandonar el recinto, me vino a la mente el titulo de una famosa cancion del malogrado Brel. ‘No me voy, es solo un momento’, crei entenderle. ‘Pero, ¿como vamos a salir de aqui?’, replique. Sin inmutarse, hizo una llamada con su movil y al instante aparecieron un par de cyclos, que nos sacaron de alli dejando atras las ya un tanto inquietantes aguas del rio.

27 de enero de 2011

Divide y uniras

La tarea no parecia sencilla. Se trataba de unir en una sola dos ciudades que hasta entonces habian desarrollado trayectorias muy diferentes. En realidad ni siquiera eran dos tan solo, pues la zona situada al Norte de una de ellas habia seguido su propio camino desde tiempos remotos y, por lo tanto, era considerada una villa mas. Para complicar aun mas la operacion, la frontera que las separaba, un rio de anchura evidente y considerable caudal, habia de pasar a ser un nexo de union entre ellas a partir de entonces. La unica manera de hacer viable el proyecto de comunidad entre localidades tan diferentes parecia ser tendiendo lazos, en forma de puentes, que las aproximaran. Y asi se obro el milagro de poner cara a cara dos poblaciones que hasta entonces habian vivido de espaldas una a la otra.

Los ciudadanos de Buda recibieron horrorizados la propuesta de union con la cercana villa de Pest, situada en la orilla izquierda del Danubio. Fieles a sus costumbres, tradicionales y conservadores no podian entender que tenian ellos que ver con los tan liberales y modernos habitantes del otro lado. Hablaban estos predominantemente hungaro, mientras que sus vecinos preferian el aleman para comunicarse. Y para hacer todo mas dificil aun, en Buda practicaban fundamentalmente la religion catolica, mientras que en la orilla oriental del rio el credo predominante era el protestante. Menos problemas parecia presentar la integracion de Óbuda, literalmente viejo Buda y que, al ser fundada por los romanos con el nombre de Aquincum, habia sido el germen de esta villa antes de que sus destinos divergieran con el paso de los siglos.

No terminaban las desigualdades aqui, puesto que orograficamente tanto Buda como Pest presentaban tambien aspectos bien distintos. La primera estaba situada en una zona de colinas, cubiertas de abundante vegetacion, al Oeste del Danubio, mientras que la villa vecina se ubicaba en una planicie semejante a una estepa, que recuerda a la puszta hungara. Aunque la ciudad ha evolucionado desde que se produjo la unificacion en 1873 y paso a denominarse Budapest, estas diferencias son evidentes aun hoy dia. Asi, la mayoria de oficinas, comercios y locales de ocio estan situados en la llana Pest, donde existe un ambiente considerablemente mas festivo y ruidoso. Mientras que la tranquila Buda destaca por sus parques y barrios residenciales, siendo la preferida por los habitantes de la capital hungara para fijar su residencia.

Donde no existen demasiadas divergencias entre ambas es en la cantidad y calidad de monumentos que ofrecen al visitante. En Buda se encuentra la iglesia de Matias, templo de aspecto gotico que es el mas destacado de la ciudad, el Bastion de los Pescadores, atractiva terraza sobre el Danubio, y su famoso castillo, probablemente el edificio mas representativo de la ciudad y que fue residencia de la Corte hungara a lo largo de los siglos. No se queda atras Pest, que presume del espectacular Parlamento, edificio neogotico alli establecido tras la fusion, asi como de la avenida Andrássy, flanqueada por numerosos palacios y edificios de interes, que lleva hasta la un tanto nacionalista pero no menos interesante Plaza de los Heroes, con sus estatuas representativas de los magiares mas ilustres.

Ajeno a las realidades dispares que durante siglos se desarrollaron en sus riberas, el Danubio continua su fluir tranquilo hacia el Sur, justo despues de haber doblado la curva que cambia radicalmente su curso. Presenta una anchura notable, de hasta 500 metros en el centro de la ciudad, que da la impresion de haber sido causada por el tajo de una mano divina empuñando un gigantesco cuchillo. Pero aunque los dioses hubieran pretendido dividir a Buda y a Pest de esta manera, ambas localidades vivieron siempre de cara al rio, extendiendose a lo largo de sus orillas y erigiendo sus monumentos mas preciados en sus inmediaciones, como si pretendieran cautivarse la una a la otra con su belleza. Hasta que un buen dia las azules aguas del Danubio, que tradicionalmente las separaban, se convirtieron en el vinculo que las unio para siempre.

24 de enero de 2011

La bella y los bestias

Desde que el arranque de la pubertad habia comenzado a moldear su cuerpo de niña, convirtiendolo en poco tiempo en el de una esplendorosa mujer, la belleza de Migiul no pasaba desapercibida entre sus convecinos. Su mirada limpia, sus senos turgentes, su delicada manera de moverse y, sobre todo, esa voz dulce, emitida siempre con un tono pausado, le otorgaban una fama que habia traspasado ya los limites de su aldea para extenderse hasta los rincones mas reconditos de la isla. No habia composicion novedosa que tuviera garantia de exito si no iba acompañada de su cautivadora manera de recitar o su suave modo de cantar, por lo que los mas afamados poetas locales se disputaban su presencia.

Algun tiempo atras Migiul habia sido secuestrada y llevada al faluw de la aldea, con el firme proposito de convertirla en mispil. Rapto nada traumatico el suyo, pues es lo que su familia esperaba para ella. A partir de ese momento, la agraciada joven habia pasado a ser esposa de todos y cada uno de los miembros del faluw, y como tal debia satisfacer todas sus necesidades, incluidas las sexuales. Migiul se encargaba por tanto de la limpieza de la casa de hombres, cocinaba para sus integrantes, les daba conversacion y su cuerpo, esbelto como un junco, siempre estaba dispuesto cuando era requerido por alguno de ellos.

En el estado micronesio de Yap se usa el termino mispil para referirse a una suerte de hetairas, encargadas de la limpieza y el mantenimiento del denominado faluw, construccion a la que solo tienen acceso los hombres adultos del poblado, asi como servir de descanso del guerrero para sus miembros. Aunque a ojos occidentales esta labor no se entiende demasiado bien, en realidad tal profesion estaba situada en lo mas alto de la jerarquia femenina en la isla tiempo atras. Tanto las chicas jovenes como sus familias aspiraban a que aquellas llegaran a convertirse en mispil algun dia, pero solo las mas agraciadas llegaban a adquirir tal estatus. Y aunque a veces la candidata era secuestrada por los miembros del faluw, lo habitual era que su familia recibiera una compensacion en forma de rai, o dinero de piedra.

Cuando navegantes ingleses y alemanes llegaron a Yap siglos atras aquello debio parecerles un antro de perdicion. Mujeres semidesnudas transitaban por la isla, tan solo cubiertas por el lava lava, especie de falda hecha de hierbas secas. Por no hablar de las mencionadas mispil, que fueron consideradas de inmediato una especie de prostitutas encubiertas. En lugar de aceptar diferencias culturales que debieran ser respetadas por lo que tienen de enriquecedor, la hipocresia occidental pronto puso la maquinaria en funcionamiento. Consiguieron de este modo erradicar por completo a las hetairas yapesas, al convencer a toda su sociedad de lo negativo de esa profesion, sin importar que su componente mas criticado sea tan habitual en Occidente. De igual manera cada vez mas mujeres se ven obligadas a cubrir su pecho con una camiseta, cuando enseñar los senos siempre fue culturalmente aceptado en contraposicion a lo que sucede con los muslos, parte del cuerpo que ninguna yapesa mostraria en publico.

La historia de Migiul no es fruto de mi imaginacion, sino que la mispil mas famosa de la que se tiene constancia existio en realidad. De acuerdo al testimonio de un ciudadano ingles que la conocio a principios del siglo XX, los nativos de Yap la consideraban la mujer mas hermosa de toda la isla. Destacaban especialmente su bajo tono de voz al conversar y sus cualidades como baladista, aunque estas no convencian del todo al occidental, que comparaba sus sonidos con los alaridos de un gato agonizando. Vislumbra tambien el ingles una sombra de tristeza en su rostro, pero lo que se percibe en su retrato es un aire melancolico que debia resultar muy atractivo a quienes la miraban. Admirada por los hombres y envidiada por las mujeres, no tengo dudas de que la bella Migiul tuvo una existencia muy feliz, a pesar de ejercer esa profesion hoy tan denostada.

20 de enero de 2011

La fortaleza de adobe

La palabra ksar denomina en el Magreb a las aldeas en las que se asentaban los habitantes de las estribaciones del Atlas siglos atras. A pesar de que el termino equivalente en lengua bereber es aghrem la version arabe acabo imponiendose e incluso llego a extenderse a Europa, dando origen al vocablo español alcazar. Aunque existen ciertos matices que diferencian estas construcciones segun esten situadas a un lado u otro del estrecho de Gibraltar, en el fondo comparten el destino comun de servir tanto de vivienda como para dar proteccion a sus moradores. Con el fin de facilitar este ultimo objetivo los ksar solian estar situados en la cima de una colina, lo que hacia mas sencilla la deteccion de posibles enemigos a la vez que ayudaba a sus pobladores a prepararse para la defensa.

Situado en la ruta de las caravanas que, con propositos comerciales, cruzaban el Atlas para llegar desde el desierto del Sahara a Marrakech, el ksar de Aït Benhaddou cumplio tal funcion a la perfeccion desde tiempos inmemoriales. Dedicados al intercambio con los viajeros que transitaban la ruta, sus habitantes vivieron epocas de prosperidad al abrigo de una economia floreciente. Los nuevos tiempos trajeron consigo una fuerte reduccion del comercio en la zona, con lo que las kasbah, termino con el que tambien son conocidas estas edificaciones, fueron poco a poco cayendo en el olvido. En epocas de crisis el sentido de comunidad unida con el fin de proteger sus bienes perdia casi toda su razon de ser, por lo que los bereberes comenzaron a bajar de las colinas para mudarse a nuevas aldeas esparcidas por la llanura.

Desde la distancia Aït Benhaddou muestra un grado de mimetismo tal con su entorno que la hace parecer invisible a ojos profanos. Conforme el visitante va acercandose a sus inmediaciones la ciudadela da una sensacion de uniformidad, aparentando ser un todo en el que la tarea de individualizar las viviendas que lo componen no resulta evidente. El sentimiento comunitario debia presidir la vida en estas aldeas del Atlas, que seguramente llegaron a desarrollar un fuerte caracter endogamico. No se si la comparacion es la mas adecuada pero Aït Benhaddou me recordo en cierta manera a un hormiguero, donde cada individuo desarrolla su funcion en torno a un bien general que permite sobrevivir al colectivo y el trasvase de elementos entre unas comunidades y otras raramente suele darse.

La desaparicion de las caravanas que transitaban por esta zona predesertica, a la sombra de las altas cumbres del Atlas, llevo a los cada vez mas escasos habitantes de Aït Benhaddou a establecerse en un poblado de nueva construccion al otro lado del rio Ounila. La necesidad de protegerse ya no era tan elevada y la mejora en intimidad considerable. Con el paso del tiempo aquellos mercaderes que llegaban a la fortaleza para comerciar con sus productos fueron siendo reemplazados por turistas, que cada vez en mayor medida se acercan a visitar una comunidad estancada en el pasado. Pequeños restaurantes y negocios de artesania han proliferado pues en la nueva aldea, que presenta el mismo tono ocre de la ciudadela aunque su arquitectura es considerablemente mas impersonal y carente del encanto de esta.

Pasear por las estrechas calles de Aït Benhaddou es toda una gozada. Algun que otro artesano ofreciendo sus productos o una niña que invita a visitar su casa de adobe no contribuyen a enturbiar la tranquilidad que rodea al visitante en su camino sin rumbo fijo hacia la cima de la colina. Desde alli arriba se tiene una buena vision cenital de la ciudadela, asi como del nuevo poblado situado en la otra orilla del rio y el amplio espacio de terreno pedregoso que la rodea. Un lugar excelente para divisar a tiempo a los enemigos de la comunidad y preparar la defensa ante los peligros potenciales que pudieran acarrear. Lastima que sea insuficiente para prevenir los riesgos que acechan a Aït Benhaddou en la actualidad. Y es que la despoblacion y el olvido, que tan sibilinamente han llevado a la ruina a la mayoria de los ksar del Atlas y amenazan al mas carismatico de todos ellos, son infinitamente mas dificiles de avistar.

17 de enero de 2011

La piscina de nylon

Nada mejor para una persona con probadas tendencias viajeras y una subyacente predisposicion al nomadismo que comenzar un nuevo año lo mas alejada posible de esa dura realidad cotidiana que le hace llevar una existencia sedentaria. Teniendo en cuenta que aquel comienzo de Enero no daba paso solamente a un nuevo ciclo anual, sino que significaba el punto de partida de una nueva decada, que menos que estrenarla en un lugar donde los hados pudieran darse por aludidos y otorgarnos numerosas experiencias similares en los tiempos venideros. Con esta idea picoteandome el subsconciente habiamos llegado a Tobago unos dias atras, cuando ya 2010 ponia proa velozmente hacia su ocaso.

Y aunque ese primer dia de 2011 debia ser el ultimo de nuestra permanencia en el mas pequeño de los territorios hermanos que componen Trinidad y Tobago, el nuevo año nos despertaba con la sorpresa de la cancelacion del vuelo que debia suponer nuestra salida del pais. La noticia me causo un sabor agridulce, pues por una parte nos hacia perder algun dia de estancia en nuestro siguiente destino, la isla de San Vicente. Mientras que por otra nos daba la posibilidad de visitar otros lugares en la tranquila Tobago, que tan buen sabor de boca me habia dejado hasta entonces. Uno de los primeros en la lista era Buccoo Reef, arrecife de coral situado a escasa distancia de la costa Sur de la isla y que prometia ser un lugar apropiado para la practica del buceo de superficie.

Aunque no tenia demasiadas referencias de este arrecife hasta entonces, Buccoo Reef esta considerado uno de los lugares del Caribe que presenta corales en mejor estado. A pesar de que con sus 12 kilometros cuadrados de superficie no pueda compararse a la Gran Barrera de Coral, la riqueza de su habitat no desmerece a la del inmenso arrecife australiano. Basta indicar que el renombrado oceanografo Jacques Cousteau lo consideraba una de las reservas coralinas mas impresionantes que habia visto. Mucha parte de culpa de su todavia aceptable estado actual la tiene la proteccion de la que goza la zona desde hace casi 40 años. Sin olvidar el sentido ecologista tan arraigado entre los habitantes de la isla, que ponen especial cuidado en que los corales no sean dañados ni por sus embarcaciones ni por visitantes inexpertos.

Desde un embarcadero situado entre manglares al Suroeste de Tobago parten diversas lanchas, la mayoria de ellas con fondo de cristal, que llevan hasta el arrecife. La primera parada se hace usualmente en el sitio denominado Coral Gardens, donde se vislumbran diferentes tipos de corales, entre ellos el extraño y atrayente coral cerebro, a traves del fondo transparente de la embarcacion. Posteriormente se llega hasta una zona en la que esta permitida la practica del snorkel, mediante la cual pueden contemplarse algunas de las casi 70 especies de peces tropicales que viven en el arrecife, entre las que destacan el pez angel o el pez loro. Con suerte el buceador de superficie puede toparse ademas con algun habitante de mayor tamaño, como una manta o una tortuga marina.

Para completar el recorrido por el arrecife las embarcaciones suelen dirigirse al lugar conocido como la piscina de nylon, asi bautizado por la Princesa Margarita de Inglaterra porque la transparencia de sus aguas le recordo a las medias de ese material que vestia en aquel momento. Se trata de una barra arenosa que ocupa una parte del fondo marino, provocando que en algunas zonas el agua no llegue mas arriba de la rodilla durante la bajamar. A pesar de que cuando nos dimos un baño la marea estaba un tanto alta, la sensacion de estar considerablemente alejado de la orilla y que el nivel del mar no sobrepase la altura de tus hombros resulta ciertamente curiosa. A tan extraño fenomeno se añade una leyenda local, segun la cual los afortunados que se sumergen en sus aguas rejuvenecen diez años al instante. Parece que mi espejo no se ha dado aun por aludido, aunque mantengo la confianza en que tan magicas propiedades se manifiesten algun dia, aunque sea con efectos retardados.

13 de enero de 2011

El templo y las raices

Cuando arqueologos franceses llegados a comienzos del siglo XX a lo que entonces era conocido como Indochina se dieron de bruces con el templo de Ta Prohm en medio de la foresta, tomaron una decision no muy habitual. Intentaron dejarlo en el estado mas parecido posible a como lo habian encontrado. Pretendian con ello dejar una muestra de como la selva se habia ido apoderando poco a poco del complejo de templos de Angkor, llegando a ocupar por completo una vasta extension de terreno que habia disfrutado de un pasado esplendoroso siglos atras. Y es que en la dura lucha por el espacio vital que en el Planeta Tierra mantienen la obra del hombre y la naturaleza, llevaba esta aun las de ganar en aquellos tiempos, al contrario de lo que es habitual hoy dia.

No es que aquellos estudiosos no tocaran ni un apice de lo que veian sus ojos, pues con el fin de dar acceso a las ruinas numerosos arboles debieron ser talados y una amplia extension de selva limpiada. Pero respetaron diversos ejemplares, ya centenarios muchos de ellos, que se erguian en direccion al cielo desde las paredes y sobre los santuarios del recinto, mientras sus raices se retorcian hacia su encuentro con la tierra en busca de alimento. Dicen los expertos que estas criaturas pertenecen fundamentalmente a dos especies distintas. La que presenta raices mas poderosas es del genero tetrameles, mientras que aquella cuyas terminaciones parecen mas longilineas es uno de los muchos tipos de ficus que existen.

Ta Prohm es un templo completamente atipico, no solo por el estado en que se encuentra sino tambien porque la estructura de sus construcciones es plana en lugar de piramidal, como suele ser habitual en Angkor. Esta constituido por un santuario central rodeado por cinco muros concentricos, a los que se accede mediante gopuras que apuntan a cada uno de los puntos cardinales. La superficie resultante es considerable, como lo prueban las medidas del rectangulo exterior: un kilometro por 650 metros. Parece ser que esta zona mas alejada del foco sagrado albergaba una ciudad de algo mas de 12000 habitantes, a los que se unian otras decenas de miles mas que vivian en sus contornos y se encargaban del mantenimiento del recinto.

El monarca Jayavarman VII encargo construir Ta Prohm a finales del siglo XII con el fin de dedicarlo a su madre, a la vez que hizo lo propio con el cercano templo de Preah Khan, que dedico a su padre. Consagrado al culto budista, Ta Prohm vivio decadas de esplendor, en las que almacenaba numerosas riquezas. Segun sostiene una teoria, este hecho atrajo a diversos enemigos, probablemente fieles hinduistas, como lo prueba el hecho de que casi no se hayan encontrado bajorrelieves mitologicos, que habrian sido destruidos por ellos. Sea correcta esta afirmacion o no, lo que parece claro es que durante el siglo XV el templo fue abandonado por completo y la naturaleza comenzo su lento pero imparable trabajo invasivo.

El paso de los años ha demostrado que la decision de respetar el nuevo estatus, adquirido a lo largo de casi quinientos años, de Ta Prohm fue correcta. Sin embargo, parece ser que las autoridades camboyanas comenzaron en 2010 un proceso de restauracion mas profundo, que amenaza incluso a algunos de sus arboles mas emblematicos. Craso error. Los centenares, quizas miles, de raices imbricadas en la estructura de las construcciones del templo forman ya un todo con este, y ejercen el papel de muros de contencion, evitando que sus tabiques se vengan abajo. El apuntalamiento de las paredes quizas evite el desplome si las talan, pero despojara al lugar de todo su sentido estetico, privandole ademas de esa magia que emana en la actualidad. Pobres, no se han dado cuenta de que Ta Prohm hace ya mucho tiempo que no pertenece a la especie humana, sino que su total identificacion con la naturaleza lo ha llevado a ser parte integrante de ella.

10 de enero de 2011

Noches de blanco saten

Con su alma poetica habitual, los rusos llaman noches blancas a lo que otros pueblos, situados algo mas al Norte y menos dotados para el lirismo, conocen como sol de medianoche. Ambas denominaciones refieren a la asincronia temporal entre dia y noche que se da en ciertas latitudes terrestres donde, en las proximidades del solsticio de verano, el periodo nocturno transcurre de forma fugaz, permitiendo a sus habitantes disfrutar durante largas horas de la luz diurna. Este fenomeno es particularmente apreciado en San Petersburgo, la ciudad que mejor representa el lado sensible de Rusia, cuyas noches de finales de Junio y principios de Julio pasan raudas como un suspiro.

Ubicada en la desembocadura del rio Neva, la idiosincrasia de San Petersburgo esta completamente ligada al liquido elemento. De hecho, la ciudad fue concebida por su creador, el zar Pedro el Grande, de acuerdo al modelo de Amsterdam y Venecia, donde multitud de canales ejercen el papel de calles. Y aunque por su longitud el Neva podria ser considerado poco mas que un riachuelo, el hecho de ser el desagüe natural del inmenso lago Ladoga le proporciona tal caudal que en Europa solo es superado por los mucho mas largos Volga y Danubio. Debido a ello los canales de la ciudad baltica suelen ser considerablemente mas anchos que los de las historicas villas que le sirvieron de patron.

Aunque Pedro el Grande no planeo construir un elevado numero de puentes en su ciudad, pues consideraba que los medios de transporte a utilizar eran el barco en verano y el trineo sobre las heladas aguas del Neva en invierno, tras su muerte se vio que la cantidad era a todas luces insuficiente. Con el tiempo su numero ha ido creciendo, contabilizandose mas de un millar en la actualidad. Los hay de todas las formas y tamaños, estan decorados de la manera mas diversa y su uso esta dedicado a diferentes medios de locomocion, incluido el pedestre. Algunos de ellos destacan por sus dimensiones, como el Bolshoi Obukhovsky Most, cuya longitud es de unos tres kilometros, o el Siniy Most, que con sus casi cien metros de anchura esta considerado el mas ancho del Mundo.

Una de las imagenes mas caracteristicas de San Petersburgo la constituyen, sin duda, sus mas de veinte puente levadizos izandose uno tras otro en perfecta sincronia, con el fin de dejar pasar los cargueros que navegan del Baltico hacia el Volga y viceversa. Sucede esto durante la noche, y el levantamiento de cada puente esta calculado al milimetro, de forma que ninguna zona de la ciudad quede aislada por completo al mismo tiempo. La perspectiva de estos monstruos dividiendose desde su parte central en dos mitades, que van separandose poco a poco a la vez que se elevan, me atrajo sobremanera la primera vez que visite la villa baltica, hace ya casi veinte años.

Ocurrio aquella vision casi fantasmagorica una noche blanca cuando, en compañia de un amigo que habia conocido en aquel viaje, vagaba por la ciudad como lo hace el protagonista de la novela homonima de Dostoievski. Algo mas tarde, durante el pequeño lapso de oscuridad que siguio, entablamos conversacion con un marino, que por unos pocos rublos nos ofrecio alquilar su embarcacion para dar un paseo por el rio. Al escuchar el precio pense que no seria mas que un bote, pero al enseñarnosla me resulto mas similar a un ferry de tamaño medio. Y mientras compartiamos unos tragos de la imbebible cerveza rusa de la epoca con algunos de los marineros, el amanecer nos sorprendio navegando las tranquilas aguas del Neva.
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