28 de junio de 2011

Entre colores anda el juego

De los ocho monasterios situados en el lado rumano de Bucovina que han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, el de Suceviţa es el ultimo que fue erigido y, quizas debido a ello, presenta una serie de particularidades que le proporcionan un aire caracteristico. Su misma fundacion es ya de por si atipica, pues la de la Resurreccion es la unica de estas iglesias pintadas que no fue encargada por un principe reinante en Moldavia. En realidad se debe a la iniciativa de tres hermanos, de ascendencia noble y apellido Movilă, uno de los cuales llego a detentar el poder con posterioridad. Las razones esgrimidas para ello se desconocen, aunque puede que todo fuera un intento por parte de sus constructores de emular o incluso superar a Ștefan cel Mare, bajo cuyo mandato fueron levantados buena parte del resto.

A finales del siglo XVI Bucovina no era aun conocida como tal, sino que junto a la posteriormente denominada Besarabia formaba parte del principado de Moldavia. El equilibrio en esta zona del Sureste de Europa era bastante inestable, por lo que sus caudillos dedicaban la mayor parte de su tiempo a batallar contra los invasores otomanos, que llegaban en oleadas desde el Este, y los rusos, que lo hacian desde el Norte. Probablemente fuera esta la razon por la que el monasterio de Suceviţa esta rodeado por una poderosa muralla, que protegia tanto la iglesia, situada en el centro del complejo, como los habitaculos de sus residentes. En cada una de las esquinas del recinto, asi como en la entrada del mismo, se situa una torre que se eleva por encima de los seis metros de los muros, seguramente con el proposito de advertir ante la llegada de visitas indeseadas.

Curiosamente tamaña proteccion dio con el tiempo un resultado seguramente inesperado para los constructores del complejo: las pinturas exteriores del templo disfrutan aun hoy de un apreciable buen estado, en contraste con las del resto de iglesias vecinas, debido al efecto de pantalla ejercido sobre los elementos con el paso de los siglos. Es precisamente en Suceviţa, por consiguiente, donde el visitante puede apreciar estas secuencias del Antiguo y Nuevo Testamento en todo su esplendor. Tanto, que a veces parece como si lo que se muestra ante sus ojos no fuera nada mas que un papel pintado y pegado sobre las paredes del edificio. Tambien es aqui donde las escenas muestran un mayor numero de personajes, a veces en tono un tanto humoristico. Un buen ejemplo es la del Juicio Final que, aunque incompleta debido al fallecimiento de su autor en pleno proceso creativo, exhibe a unos condenados de aspecto inequivocamente otomano.

Tambien rodeado por potentes murallas, aunque ligeramente menos poderosas y en peor estado de conservacion, el monasterio de Moldoviţa sigue los canones habituales en la zona. En el centro del complejo se levanta la iglesia de la Anunciacion, datada a mediados del siglo XVI y cuya version actual reemplazo a una anterior que fue completamente reconstruida por entonces. El templo presenta frescos tanto interiores como exteriores, enseñando escenas de las Sagradas Escrituras asi como en este caso del sitio de Constantinopla, ocurrido aproximadamente con un siglo de anterioridad a su representacion aqui y que termino con el asalto a la ciudad por las tropas del sultan Mehmet II, debido al inexplicable olvido de una puerta de entrada a la muralla que quedo abierta. Esta imagen se repite en el vecino monasterio de Humor, por lo que no es de extrañar que soldados moldavos participaran en la inutil defensa de la ciudad bizantina.

Aunque las tonalidades exteriores de estos monasterios no han llegado a alcanzar la merecida fama del incomparable azul de Voroneţ, no conviene despreciar el sugerente verde de Suceviţa ni el cautivador amarillo de Moldoviţa. Probablemente tampoco ese ardiente rojo de Humor, la unica de estas excepcionales iglesias pintadas que aun no he podido visitar. Parece ser que los pigmentos usados eran de origen mineral, tratados de alguna manera hasta ahora desconocida, a pesar de que existen diversas teorias, de forma que quedaran bien fijados a los muros y resistieran las durisimas condiciones climaticas existentes en esta zona del Norte de Rumania en invierno. Pero a la vista de su extrema fragilidad, el hecho de que hayan aguantado quinientos años a elementos e invasores y nos sigan mostrando su grandeza deja intuir la influencia de la mano milagrosa del invencible Ștefan cel Mare, entonces rey y hoy santo.

20 de junio de 2011

En el pico del aguila

Afirman los azeries que el mapa de su pais es una fiel representacion de un aguila en pleno vuelo, aunque para apreciar tal simil se requieren unas dosis de imaginacion parecidas a las necesarias para concluir que el mapa de España no es otra cosa que una piel de toro extendida. Sea como fuere, en caso de que Azerbaiyan se asemeje a esa ave de presa, el pico estaria constituido por la Peninsula de Absheron adentrandose en el Mar Caspio en las inmediaciones de Baku. Y justamente en su punta, el Gobierno del pais decidio crear hace unos años una reserva con el fin de proteger a las especies animales y vegetales que alli habitan, algunas de ellas tan emblematicas como la foca del Caspio, que dispone de una zona de cria en este lugar.

Desde el momento en que decidimos acercarnos a conocer el Parque Nacional de Absheron quedo claro que aquel no debia ser un sitio muy visitado, y que la posibilidad de encontrarnos con hordas de turistas alli resultaba mas bien escasa. Al taxista con el que contactamos le sono el nombre a chino, aunque accedio a llevarnos ante la posibilidad de hacer un buen negocio. Nos dirigimos pues hacia el Este, y por la distancia recorrida nuestro destino parecia estar bastante mas alejado de lo que habiamos calculado en un principio. Por todas partes se veian torres petroliferas de aspecto vetusto, que se elevaban sobre un paisaje predesertico y un tanto monotono. La cercania al Caspio se hacia patente debido al ambiente humedo que nos envolvia y a la evidente presencia de salitre en el terreno.

Tras sobrepasar la localidad de Zira comenzo realmente la aventura. Nuestro conductor aparentaba no tener la mas minima idea de donde nos encontrabamos y, ante el despoblamiento que se veia a nuestro alrededor, no parecia haber nadie a quien preguntar. Por fin, tras perdernos en innumerables ocasiones y recorrer varios kilometros por un camino sin asfaltar y en pesimo estado, nos detuvimos ante una especie de caseta destartalada. Mediante el lenguaje de signos logre entender que aquello era la entrada al Parque, asi que me dirigi hacia alli para sacar los billetes. Un guarda que parecia sacado de una pelicula de Buñuel en version azeri me cobro la tasa, me solto unos prismaticos que asemejaban haber sido extraidos de un museo y me indico algo asi como que estabamos en nuestra casa.

Como el taxista no parecia muy dispuesto a meter su vehiculo por aquellos caminos de cabras, me di cuenta rapidamente de que nos tocaba andar. En realidad, la superficie total del Parque Nacional de Absheron no llega a los ocho kilometros cuadrados, por lo que tampoco hubiera sido demasiado complicado llegar hasta la punta de la peninsula, que se divisaba en el horizonte. Pero el hecho de ir con dos niños pequeños, ademas del considerable calor humedo que flotaba en el ambiente a aquella hora ya un tanto avanzada del dia, nos hizo tomarnoslo con calma y limitarnos a recorrer los senderos mas cercanos a la entrada de la reserva, parte de la cual habia sido un melonar en la era sovietica. Alli se veian trazas de lo que debieron ser asentamientos, probablemente usados por trabajadores en las prospecciones petroliferas tan comunes en toda esta zona.

No era la mejor epoca para ver las focas del Caspio, para lo cual se requiere ir acompañados de un guia hasta unos islotes cercanos. Tampoco nos cruzamos con ninguna de las gacelas, chacales o zorros que alli habitan. Sin embargo si que pudimos hacernos una idea de la riqueza ornitologica que guarda el Parque, tanto en lo que se refiere a rapaces similares a esa que dibuja el mapa de Azerbaiyan, como en lo concerniente a las numerosas especies de aves acuaticas existentes. Tambien pueden verse aqui diversos endemismos herbaceos, muy del agrado de botanicos extranjeros que de tanto en tanto llegan para estudiarlos. Ante la falta absoluta de visitantes, que no parecian haber hecho acto de presencia en varias semanas, unos pequeños aprendices de explorador se mostraron encantados con ser dueños y señores de la reserva durante unas horas. Y lo pasaron en grande observando las aves y rastreando presuntas huellas de mamiferos en este lugar que a pesar de su aislamiento, o quizas precisamente por ello, me resulto tan interesante visitar.

15 de junio de 2011

Amor a primera vista

Al ver por primera vez una fotografia de Dubrovnik senti algo similar a un arrebato de amor adolescente, que me hizo caer rendido a los pies de esta ciudad croata. Esos tejados rojos, esas murallas que rodean la villa vieja como protegiendola de las embestidas del Adriatico, esas calles estrechas donde se respira la Historia que esta poblacion ha vivido durante siglos conformaban un conjunto arquitectonico con un aire tan elegante que me parecia dificil de igualar. Y aunque en aquellos tiempos la escasez de informacion era un problema, mas cuando se trataba de una localidad situada en la Europa comunista, rapidamente me dispuse a investigar sobre su pasado, tratando de averiguar lo maximo posible sobre un lugar que me habia dejado tan honda impresion.

Los origenes de Dubrovnik no estan del todo claros, aunque es posible que la zona mas historica de la villa fuera anteriormente un islote similar al vecino Lokrum. Alli se habria establecido un pueblo de origen griego venido desde la localidad de Cavtat, situada algo al Sur y que entonces era conocida como Epidauros. Ante la falta de espacio provocada por el crecimiento de la poblacion, sus habitantes habrian ido colmatando el brazo de mar que los separaba de la costa hasta convertirlo en un itsmo. De esta manera la ciudad tendria la posibilidad de expandirse por tierra firme, llegando a alcanzar con el tiempo el aspecto que posee hoy dia. Poco a poco Ragusa, como era conocida entonces, fue incrementando su poderio, y ya en la Edad Media disfrutaba de una considerable importancia en la costa dalmata.

A lo largo de su Historia los habitantes de Dubrovnik han mantenido siempre firmes deseos de conservar su independencia. Asi permanecieron desde sus inicios, pasando a contar con cierta proteccion por parte del Imperio Bizantino mas adelante, hasta que entraron a formar parte de la Republica de Venecia. Las ansias independentistas los hicieron constituirse en la denominada Republica de Ragusa en el siglo XIV, que se mantuvo fiel a si misma durante cinco siglos, lo cual resulta casi impensable si se tiene en cuenta que su superficie era aproximadamente similar a la del actual principado de Monaco. Fue Napoleon quien corto sus alas a principios del siglo XIX, y desde entonces Dubrovnik nunca ha vuelto a recobrar aquella libertad que la caracterizaba.

Todo podria haber vuelto a la normalidad durante esa funesta Guerra de los Balcanes que llevo a la division de Yugoslavia en diversos pedazos. Durante la contienda, algunos ilustres de la villa proclamaron la restauracion de la Republica de Ragusa y, con la disculpa de protegerlos y devolver a Dubrovnik su independencia, el ejercito serbio-montenegrino sitio la ciudad, causando aproximadamente un centenar de victimas civiles. Los bombardeos desde el cercano monte Brgat provocaron numerosos destrozos en el casco historico, que resulto seriamente dañado. Tras siete meses de asedio, se impuso finalmente la voluntad de la mayoria de la poblacion ragusiana, que debido a su origen y sus raices catolicas preferian formar parte de Croacia a pesar de estar fisicamente separados del resto del nuevo pais.

Cuando años mas tarde pude al fin cruzar el puente levadizo de la Puerta de Pile, y acceder asi al recinto amurallado de Dubrovnik, mi corazon comenzo a latir con fuerza, como si estuviera viviendo una cita a ciegas con un amor platonico cuya unica imagen hasta entonces era una fotografia. Tanto de dia como de noche pasee por la ciudad con calma, disfrutando a cada paso del hecho de estar en aquel lugar que tanto significaba para mi. Saboree Dubrovnik a tragos cortos, sin fijarme demasiado en sus construcciones como entes individuales, sino mas bien apreciando el gusto exquisito de todo el conjunto. Rendi tributo a esas murallas que protegieron su fragilidad, tanto de la furia del mar como de los muchos que intentaron conquistarla. Y cuando cruce de regreso la Puerta de Pile me invadio la tranquilidad de saber que una vieja ilusion se habia hecho por fin realidad.

10 de junio de 2011

La cuna del vino

En contra de lo que pudiera pensarse, el origen de ese nectar que conocemos como vino no se inscribe en el ambito mediterraneo. No creo exagerado usar ese calificativo, surgido a orillas del Mare Nostrum al igual que muchas civilizaciones intimamente ligadas al consumo de esta bebida, que desde siempre constituyo una parte privilegiada de sus ritos ancestrales al igual que aun sucede en todas las variantes de la religion cristiana. Sin embargo, previamente a que Dioniso y posteriormente Baco llegaran al extasis mediante el consumo de este elixir, mucho antes de que Jesucristo produjera vino a partir del agua en Caná, en el actual territorio de Georgia un pueblo enterraba en la tierra sus vasijas llenas del jugo de la uva con el fin de hacerlo fermentar.

A pesar de que los tiempos cambian una barbaridad, y que los caldos locales fueron poco a poco adquiriendo una merecida fama que los llevo a traspasar fronteras durante el siglo pasado, en buena parte de las poblaciones de Georgia se sigue produciendo el vino a la manera tradicional. Es habitual ver vides por todo el pais, destacando principalmente la region oriental de Kakheti, limitrofe con Rusia y Azerbaiyan, donde se concentra casi el setenta por ciento de toda la produccion estatal. En los pueblos de esta zona las casas suelen disponer de un pequeño jardin donde frecuentemente crecen parras, cuyas uvas son empleadas por todos y cada uno de los vecinos para obtener unas pocas onzas de tan preciado liquido de forma artesanal, que no dudan en dar a probar al visitante con orgullo.

Existen numerosas variedades de uva en Georgia, tanto blanca como tinta y autoctonas en su mayoria, de las que se obtienen vinos generalmente secos o semi-dulces. Tambien se producen en el pais algunos dulces que poco tienen que envidiar al Porto e incluso espumosos de estilo achampañado, uno de los cuales tuve ocasion de probar hace muchos años en Moscu y me dejo gratamente sorprendido. Destacan los blancos de las cepas mtsvani y rkatsiteli, la ultima una variedad local que se ha extendido por toda Europa Central, asi como los excelentes tintos que produce la saperavi, quizas la mas renombrada entre las especies nacionales. Entre los semi-dulces, el conocido como khvanchkara era el favorito de Josif Stalin, gran aficionado al vino de su tierra y su principal impulsor en la antigua Union Sovietica.

Para dar al vino georgiano el autentico sentido que merece es imprescindible que vaya unido a una buena comida, no en vano la gastronomia local disfruta de una merecida fama de tradicional, sabrosa y consistente. Basada en productos autenticamente naturales, que suelen ir acompañados de salsas poderosas y ligeramente especiadas, es una cocina que sorprende al visitante por su brillantez y la abundancia de materias primas empleadas en sus platos, a veces de apariencia un tanto exotica. Un buen ejemplo de ello es el churchkela, que es un postre a pesar de su imagen mezcla de embutido y pincho moruno. La comida es tan importante en la cultura de Georgia que cuando sus habitantes tienen algo que celebrar lo hacen con un supra, termino que podria traducirse como banquete, donde los amigos se reunen para disfrutar de una interminable lista de platos exquisitos. Bien regados por ingentes cantidades de vino o chacha, especie de aguardiente local, por supuesto.

Manda la tradicion que todo supra este dirigido por el tamada, una suerte de maestro de ceremonias elegido entre los asistentes que se encarga tanto de llevar el hilo de la conversacion como de dirigir los numerosos brindis que se hacen durante el evento. A falta de tamada, durante nuestra estancia en Georgia mi familia y yo nos homenajeamos con algun que otro supra como el de la imagen: como entrante una ensalada de las exquisitas hortalizas de la huerta local, seguida de chkmeruli, o pollo asado al ajo, chakapuli, trozos de cordero en una especiada salsa de hierbas, y queso sulguni. Todo ello acompañado por un Mukuzani, excelente vino producido integramente con la variedad saperavi que nos hizo alcanzar el extasis, tal y como los habitantes de estas tierras lo vienen haciendo desde hace mas de ocho milenios.

6 de junio de 2011

Refugio de artistas

A comienzos del siglo XX, cuando el impresionismo ya habia dejado de ser considerado una corriente pictorica menor y sus obras incrementaban su cotizacion a pasos agigantados, la Costa Azul comenzo a ponerse de moda entre sus mas afamados creadores. Muchos de ellos se acercaron entonces hasta este litoral, dispuestos a captar esa luz tan caracteristica que desprende con la intencion de plasmarla en sus lienzos. Y algunos practicantes de este genero que revoluciono el arte de los pinceles fijaron alli su residencia definitiva, atraidos por una tranquilidad y unos paisajes que consideraban imprescindibles para desarrollar su arte de manera plena. Sin olvidar algunas bebidas tipicas de la zona, como el pastis o la absenta, que tambien contribuian lo suyo en la dificil tarea de la creacion artistica.

Aunque no fue un pionero en descubrir estos lugares, ya representados con anterioridad por algunos de sus colegas, Renoir fue probablemente el primero en establecerse aqui de manera definitiva. Para ello eligio una mansion rodeada de un enorme jardin donde, aquejado ya de frecuentes ataques de reumatismo y otros problemas de salud, siguio pintando hasta el final de sus dias. Situada en la localidad de Cagnes-sur-Mer, la hacienda es hoy un interesante museo, donde el visitante puede apreciar como vivia la familia Renoir ademas de contemplar algunas obras del maestro. No es este el unico atractivo de la localidad, que presume de un bien conservado casco viejo ademas del castillo Grimaldi, situado sobre una colina con amplias vistas al Mediterraneo.

Localizado unos kilometros hacia el interior, el pueblecito de Saint-Paul-de-Vence es seguramente el mas bucolico de toda la zona. Tan idilico resulta que ha contado tradicionalmente con la presencia de ilustres cineastas, musicos, literatos y, por supuesto, pintores. Famosos artistas como Modigliani o Chagall, que esta enterrado en el cementerio local, frecuentaron este lugar. Al igual que lo hizo Matisse, cuyos favores se disputaron esta poblacion y la vecina Vence, donde el pintor decoro la famosa Capilla del Rosario, considerada por el mismo una de sus obras cumbre. No cabe duda de que estas localidades hermanas conservan un centro historico impoluto, aunque quizas el de la primera ofrezca un mayor encanto, acorde a su bien merecida fama.

Uno de los mejores paisajistas que han existido, el insigne Claude Monet, se traslado durante unos meses a la villa de Antibes con el fin de captar su excelente luminosidad. Y debio quedar encantado con esta localidad costera, pues la definio como una pequeña villa fortificada, dorada por el sol, junto a bellas montañas azules y rosas, y los Alpes eternamente cubiertos de nieve. Su imagen resulta algo menos idilica en la actualidad debido a la perniciosa influencia del turismo, pero aun asi no deja de ser una ciudad muy agradable que no desmerece una visita. Es imprescindible acercarse al Cap d’Antibes, tambien representado por el pintor en sus oleos, donde todavia puede llegar a descubrirse la mas pura esencia mediterranea.

Aparte de un museo dedicado a la absenta, en Antibes existe tambien otro con el nombre de Picasso, seguramente el artista mas frecuentemente asociado con esta zona provenzal. A mediados del siglo pasado el pintor malacitano residio durante varios años en la vecina poblacion de Vallauris, donde contribuyo considerablemente al despegue de la ceramica local. Muy ligado tambien a Antibes, donde lo nombraron hijo honorifico en aquella epoca, paso sus ultimos años de vida en Mougins, pintoresca localidad situada en lo alto de una colina no lejos de alli. Y seguramente sea esta la villa que mejor ha sabido conservar la naturaleza artistica en la Riviera, no en vano numerosos creadores mantienen alli su residencia fija o temporal. Quizas con la esperanza de que el espiritu del innovador malagueño ande todavia por alli y pueda echarles una mano en el siempre arduo proceso creativo.

1 de junio de 2011

Una de piratas

Concebida como base para las tropas britanicas que se habian asentado en Jamaica tras la estela de los galeones españoles, la ciudad de Port Royal pronto se convirtio en el refugio preferido de aquellos corsarios, bucaneros, filibusteros y piratas en general que surcaban las aguas del Caribe en la segunda mitad del siglo XVII. Debido a los numerosos excesos cometidos por la mayoria de sus habitantes, dedicados a invertir sus ganancias en alcohol, juego y prostitutas, la villa se gano una merecida mala fama, que la llevo a ser conocida como la Sodoma del Nuevo Mundo. Y no se si el influjo divino tuvo algo que ver, pero apenas treinta años despues de su fundacion Port Royal fue destruida casi al completo por un potente terremoto, y de aquel antro de perdicion tan solo queda una pequeña localidad provinciana hoy dia.

A los responsables de la mediatica saga Piratas del Caribe no parecio gustarles la idea de despertar la furia de los dioses a la hora de representar tan depravada villa en la ficcion, o al menos eso se intuye en la no eleccion del emplazamiento real de Port Royal. En su lugar prefirieron situarla en Walilabou Bay, una coqueta bahia de la no demasiado alejada isla de San Vicente. Durante los rodajes de cada una de las cuatro peliculas que por el momento componen la serie, esta tranquila ensenada fue convertida en una guarida de piratas, donde personajes como Jack Sparrow o Will Turner vivian innumerables aventuras. Para ello, aparte de numerosos decorados, se uso la infraestructura alli existente, incluyendo el arco natural producto de la erosion marina que se muestra en alguna de las entregas.

Aunque es conocida fundamentalmente por su estrellato cinematografico, Walilabou Bay dispone de suficientes encantos como para resultar muy atractiva al visitante. Su situacion un tanto aislada, unida al hecho de presentar una playa de aspecto agradable y una exuberante vegetacion que llega hasta el mismo borde del mar la convierten en un reducto privilegiado, donde se respira una calma que ni siquiera la llegada de la fama ha conseguido romper. Las instalaciones necesarias para la grabacion de las peliculas se han mantenido fieles al aspecto que mostraban durante los rodajes, por lo que los mitomanos pueden dar una vuelta por los escenarios donde se desarrollaba la trama, o echar un vistazo a un almacen en el que se exponen fotografias y otros elementos empleados en los mismos.

Quiso la casualidad que unos dias antes de nuestra llegada a Walilabou Bay tuvieramos ante nuestros ojos al mitico Perla Negra, el bajel mas veloz de todos los mares, que Jack Sparrow capitanea en las entregas de la saga. Se encontraba anclado en los muelles de San Juan de Puerto Rico, donde sirve como atraccion turistica cuando no le toca actuar. En realidad, el barco que interpreta el rol de Perla Negra no es otro que el Bounty II, replica del legendario velero de similar nombre construida para la pelicula Rebelion a bordo, cuyo elenco encabezaba un genial Marlon Brando en el papel del amotinado Fletcher Christian. Mucho menos misterioso en la vida real que en la ficcion, el navio presenta una majestuosa estampa, que seguramente se vea engrandecida al deslizarse sobre las aguas con las velas desplegadas.

A diferencia de esa imagen estereotipada que tanto el cine como la literatura se han encargado de crear, aquellos piratas que infestaban las aguas del Caribe en los siglos XVI y XVII no tenian una vida tan divertida como cantaba un miembro de la tripulacion del celebre Capitan Garfio, otro famoso corsario de la pantalla. Provenientes en su mayoria de clases sociales desfavorecidas, se enrolaban en busca de fortuna, tal y como habian hecho con anterioridad los conquistadores españoles cuya opulencia se encargaban ahora de perseguir. Muy pocos llegaban a enriquecerse, y la mayoria se conformaba con ganar lo suficiente para emborracharse en lugares como Port Royal y poder pagar los costes de su entierro, que para casi todos llegaba muy rapido. Contemplando los cañones desperdigados por Walilabou Bay, me dio por pensar que esa absoluta falta de respeto por la vida de sus victimas que demostraban quizas fuera debida a que en el fondo despreciaban la suya propia.
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